Resonancias del Mensaje del Grial 2

de Abdrushin


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19. La guardiana de la llama

Ingratos e incomprensibles, e incluso reprensibles, permanecen los seres humanos muchas veces ante la mayor ayuda que les adviene desde la Luz.

Es entristecedor presenciar cuando, incluso los de buena voluntad, se comportan en esas cosas de modo lamentable, o, debido a esperanzas irrealizadas de deseos terrenos erróneos, dudando, se alejan de la Luz, que muy frecuentemente concede salvación y ventajas precisamente por la no-realización. Pero, obstinadamente, como los más porfiados de los niños, los seres humanos se cierran al reconocimiento del amor omnisciente, perjudicando así a si mismos en tal medida, que, muchas veces, nunca más pueden acender, perdiéndose como un grano de semilla imprestable en esta Creación.

El menor de todos los males, con que se sobrecargan de esa forma, durante sus peregrinaciones, son encarnaciones terrenas múltiples, que se siguen debido a la reciprocidad, y que ocupan siglos, tal vez milenios, retardando siempre de nuevo la posibilidad de ascensión del espíritu, haciendo surgir nuevo sufrimiento, resultando en nuevas cadenas de desnecesarios entrelazamientos, teniendo todos que llegar, inevitablemente, hasta la remisión del ultimo granosito de polvo, antes que el espíritu pueda elevarse del enmarañado criado por la porfía.

Si la Luz fuese según la especie humana, cansada ella dejaría la Creación caer, pues realmente se torna necesaria increíble paciencia para dejar agotarse tan repugnante y estúpida porfía, a fin de que aquellos bien intencionados, que aún anhelan acender, no pierdan sus posibilidades de salvación y no hayan que sucumbir en el remolino de una destrucción criada por aquellos quienes no más quieren modificarse.

Sin embargo incluso de los bien intencionados solo una pequeña parte alcanza la real salvación, pues que muchos, tornándose débiles, desaniman antes y a veces también piensan haber enveredado por caminos errados, porque a ellos tantas cosas se oponen, resultando disgustos, aburrimientos y sufrimientos, desde el inicio de la buena voluntad, mientras antes no habían notado tanto de eso.

¡Con la decisión para la ascensión, en la firme voluntad para el bien, se inicia para algunos primeramente una época que los quiere lapidar, transformar para lo cierto, al dejar vivenciar su pensar o actuar errado de hasta entonces! Mientras más visiblemente eso se evidencia, tanto más agraciado es tal ser humano y tanto más fuerte ya el auxilio proveniente de la Luz.

Es la salvación que ya se inicia, el desligamiento de las tinieblas que, con eso, aparentemente, todavía lo mantienen más firmemente agarrado. Pero el agarrar más firme y más duro solamente parece así, porque el espíritu, ya despertando y se fortaleciendo, busca alejarse de las tinieblas que lo sostienen.

Solamente el anhelo ascendente del espíritu hace con que la garra de las tinieblas parezca más dolorida, porque la garra hasta ahí no pudo ser tan sentida, mientras el espíritu voluntariamente se encuadraba o se acogía a ese agarrar. Anteriormente él no ofrecía una contrapresión, al contrario, cedía siempre sin oponerse.

Solamente con la voluntad de elevarse, tiene que tornarse sensible el estorbo proveniente de las tinieblas, haciéndose sentir por fin incisivamente en el espíritu que anhela acender, hasta que por fin él se arranca a fuerza, a fin de tornarse libre de los lazos que lo retienen. Que ese arrancar no pueda procesarse siempre sin dolores yace implícito en la propia palabra, pues un arrancar no puede ser hecho suavemente. Para un despegarse calmo, sin embargo, no sobra tiempo. Para eso esta Tierra ya cayó demasiado profundo y el Juicio universal se halla en plena realización final.

Sobre todo eso el ser humano no raciocina. Algunos piensan que su decisión no puede estar cierta, porque anteriormente siquiera intuían tales obstáculos, y tal vez incluso pudiesen haberse sentido bien. Así con tal pensar errado, se dejan caer nuevamente en las garras de las tinieblas. Con eso no más se oponen contra ellas y, por esa razón, no más sienten aquel agarrar como algo hostil. Serán arrastrados hacia abajo, sin más sentir eso de modo doloroso, hasta que sean sobresaltados por el clamor del Juicio, al cual no se pueden eximir, pero entonces... será demasiado tarde para ellos.

Ellos solamente serán despiertos a la fuerza para el horroroso reconocer de su caída en las profundidades insondables de la desintegración definitiva, de la condenación. Y, con eso, se inician entonces los tormentos, que nunca más disminuirán, al contrario, habrán que aumentar hasta el pavoroso fin de que puedan ser autoconscientes, por lo tanto, de que puedan ser criaturas humanas, lo que les podría haber traído la bienaventuranza por toda la eternidad.

¡Reflexionad, criaturas humanas, que vosotras todas estáis profundamente envueltas por las tinieblas, que vosotras propias os envolvisteis en ellas! ¡Si os queráis salvar, os tenéis que liberarse de ellas y para eso mi Palabra os muestra el camino, os dando la posibilidad, a través del saber, y la fuerza para conseguir la liberación y la salvación!

Apenas os haya decidido a escapar de la caída de las tinieblas, las cuales os arrastran sin cualquier piedad juntamente hacia todas las profundidades, os agarrando firmemente, ya llega con esa decisión un rayo de Luz y fuerza para vuestro auxilio, como que un relámpago.

Atasteis innumerosos nudos en los hilos de vuestro destino, a través del pensar errado de hasta ahora y del actuar que tanto os arrastra hacia abajo. Hasta ahora, sin embargo, estando en las garras de las tinieblas, más siquiera pensasteis en ellos, tampoco os pudisteis ver ni intuir, porque están todavía por sobre vosotros. Cerrando vuestro camino y vuestra ligazón para las alturas luminosas.

Con los esfuerzos hacia arriba, sin embargo, evidentemente los reencontraréis todos en vuestro camino y habréis que desatarlos uno tras otro, para que el camino se os torne libre para la ascensión.

Eso entonces se presenta para vosotros como infortunio y sufrimiento, como dolor de alma, cuando se trata de los nudos de vuestras vanidades, y tantas cosas más. En la realidad, sin embargo, esa es la única posibilidad de liberación y salvación que, además, no puede ser diferente, visto que vosotros propios, de antemano, ya preparasteis el camino de tal forma para vosotros, y ahora tenéis que volver por él, si de nuevo queráis alcanzar las alturas.

¡Así es el camino para vuestra liberación y salvación, así el camino para la ascensión a las alturas luminosas! Diferentemente tampoco puede ser. ¡Y a la vez que ahora os encontráis en las tinieblas, es lógico que, en aquel momento en que os esforzáis, con vuestra decisión hacia arriba, hacia la Luz, todo se os oponga de modo estorbador!

¡Necesitáis reflexionar solamente un poco para comprender la exactitud del fenómeno y llegar también por vosotros propios a tal conclusión!

Muchísimos, sin embargo, piensan que en el momento de su voluntad para la ascensión todo tiene que mostrarse a ellos de modo ensolerado y alegre, que todo debe ser conseguido por ellos sin lucha, que el camino será pronto allanado y hasta dulces frutos, ya desde el inicio, sean sin esfuerzo colocados en el regazo como recompensa.

Y si entonces es completamente diferente, se cansan pronto en su voluntad, la abandonan y recaen con pereza en su antiguo curso, caso no se muestren incluso hostiles para con aquél quien les indicó el camino, que conduce a la liberación y que, según su opinión, solo les causó inquietud.

¡Así es la mayoría de esos seres humanos terrenos! Estúpidos y flojos, arrogantes, exigentes y además reclamando recompensa y agradecimiento, cuando permiten que les sea ofrecido el camino que los conduce hacia afuera del lodazal en que perezosamente se revuelven, a fin que, por fin, en él hundir.

Vosotros, sin embargo, quienes sinceramente queréis luchar por vosotros, no olvidaos jamás que os encontráis en las tinieblas, donde una buena voluntad es inmediatamente atacada.

También los que están alrededor de vosotros buscarán deprisa hacer valer derechos, cuando os oséis desligarse de ellos para no sucumbir.

Aunque antes jamás alguien se haya preocupado con lo que vuestra alma quería, aunque nadie haya prestado atención si ella ya estaba cerca de morir de hambre y sed, aunque nadie se haya mostrado dispuesto a os confortar, en el momento en que oséis poner el pie en el único y verdadero camino para la liberación de vosotros propios, ahí de repente ellos se manifiestan, para que vosotros no os abandonéis.

¡Aparentemente ellos están ahora preocupados con la suerte de vuestra alma, a pesar de que ya hayan dado más de lo que una prueba de que vuestra alma y también vuestra existencia terrena, en la realidad, les hayan sido completamente indiferentes!

Es tan llamativo, que, cuando se observa eso más veces, incluso parece ridículo y muestra nítidamente que todos esos queridos parientes terrenos u otros conocidos nada más son de lo que instrumentos ciegos de las tinieblas, a cuyo impulso obedecen, sin que estén concientes de ello. Si no les deis oídos, entonces muestran en su comportamiento que realmente no fue preocupación por vosotros que los ha movido a eso, pues verdadera preocupación debía encerrar amor por el prójimo. Amor, sin embargo, no se evidencia, cuando os molestan con observaciones maldosas o conversas maliciosas sobre vosotros, cuando incluso os buscan perjudicar de cualquier modo.

¡Irrumpe también, nítida y rápidamente, el odio que todas las tinieblas guardan contra todo aquello quien se esfuerza por la Luz! Observad y aprended a reconocer ahora las tinieblas en eso. ¡Precisamente en eso veréis también que elegisteis el camino cierto, pues las tinieblas tienen que revelarse por el molo que le es propio a ellas, únicamente a ellas!

¡Aprenderéis fácilmente a diferenciar! ¡Y pasando por vosotros, el verdadero odio de las tinieblas y también de sus esclavos se dirige entonces, por fin, contra aquel quien es la Palabra y la ofrece a las criaturas humanas para la salvación!

¡Poned atención en eso! Pues así pronto reconoceréis todos los seguidores de Lucifer ya condenados en el Juicio.

¡Alejaos de ellos y no más busquéis ayudarlos con la Palabra, pues ella no más les debe ser ofrecida! Tenéis que excluirlos ahora de ella, si vosotros propios no queráis sufrir daños porque vayáis irreflexionadamente a su encuentro.

Vuestro amor se destina a la Luz y a todos los que se esfuerzan para la Luz con voluntad pura y humilde, no, sin embargo, a aquellos quienes tienen que ser expulsados de esta Creación porque son nocivos.

¡Antes de todo, el llamado es dirigido una vez más a la femineidad! ¡La femineidad, con su intuición más fina, tiene la capacidad para distinguir con infalible seguridad aquello que pertenece a la Luz y donde todavía existe esperanza para eso, y aquello que queda entregue a las tinieblas, irremediablemente perdido, y con ellas tiene que sucumbir en acuerdo a la sagrada voluntad de Dios!

¡Para eso, sin embargo, esa femineidad tiene que ser purificada primero y erguirse del lodazal, al cual, livianamente, ha conducido la humanidad entera! Y también sólo cuando haya caído de ella la vanidad es que podrá intuir de nuevo correctamente.

Acuso una vez más la femineidad de todos los desenvueltos, que se dejó seducir demasiado fácilmente, para bajar del escalón que el Criador le destinó benevolentemente y, en lugar de las bendiciones de Dios, diseminar la desgracia, torcer todo cuanto es noble y que debía haber mantenido integro y también límpido.

¡Ella arrastró la dignidad de la mujer hacia el polvo! ¡Todo su pensar estuvo subjuzgado a los más bajos cálculos, y todo el encanto de su ser, que le fue dado como regalo por el Criador, para con él mantener despierta en las almas la nostalgia de la belleza de las alturas luminosas y estimular el impulso hacia la protección de todo cuanto es puro, ese encanto en si sublime fue arrastrado con escarnio hacia la mugre profunda por la femineidad terrena, a fin de ser explorado pecaminosamente solamente para finalidades terrenas!

¡Yo acuso! ¡Nunca una criatura de la Creación cayó tan profundamente como la mujer de la Tierra!

¡Que alcance ahora el efecto recíproco, en la sagrada fuerza de la Luz, con ímpetu desenfrenado, cada mujer que no quiera despertar para la actuación pura y elevada, que el Criador antaño lleno de gracia le colocó en la mano, la instrumentando también para ello!

¡La femineidad, la mujer, es que el Criador eligió antaño para guardiana de la llama de la sagrada nostalgia de la Luz en todas Sus Creaciones y, para eso, la dotó con la capacidad de la más fina intuición! Ella se originó para recibir las irradiaciones de la Luz sin obstáculos y retransmitirlas de la manera más pura para el hombre, bien como para el ambiente a ella circunyacente.

Por ese motivo ella ejerce influencia, no importando dondequiera alcance. Para eso ella es agraciada en su especie. Y esa dádiva bendita ella utilizó al contrario.

¡La influencia que Dios a ella le regaló, ella ejerce para alcanzar finalidades egoístas y muchas veces condenables, en lugar de erguir su ambiente, de mantener viva la nostalgia de la Luz en las almas, durante su peregrinación a través de los densos planes, que deben servir para el desenvolvimiento y la madurez en dirección a las alturas espirituales!

¡Con eso ellas debían ser el apoyo y el amparo de los peregrinos, ofreciendo elevación y fortalecimiento a través de su ser y manteniendo abierta la ligazón con la Luz, la fuente original de toda la vida!

¡Ellas ya podían haber transformado esta Tierra en un paraíso dentro de la materia gruesa, vibrando alegremente en la Purísima voluntad del Todo-Poderoso, Sempiterno!

¡La guardiana de la llama de la sagrada nostalgia de la Luz, sin embargo, falló como incluso jamás ha fallado una criatura, porque ella fue proveída de dones cuya pose nunca debería haber permitido caer! ¡Y ella arrastró con ella un parte entera del Universo hacia el lodazal de las tinieblas!

¡Ella, sin embargo, recibirá total recompensa por la actuación indeciblemente criminosa, de macular incluso lo más puro, del cual ella debería haber permanecido guardiana!

Largo es el camino y grande el esfuerzo que ahora todavía tiene ante si aquella mujer que anhela cooperar en el futuro. ¡Sin embargo, nuevamente le será proporcionada la gracia de una fuerza aumentada, bastando que ella lo quiera sinceramente! Pero ella que no lo imagine ser tan fácil.

¡La elevada distinción de le ser permitido tornarse nuevamente la guardiana de la nostalgia de la Luz, de mantenerla viva en la materia, a través de la pureza de su dignidad de mujer, quiere ser conquistada con un continuo estado de vigilancia e inabalable fidelidad!

¡Despierta, mujer de esta Tierra! ¡Tórnate nuevamente pura y fiel en tu pensar, en tu actuar y mantén tu voluntad firmemente anclada en la santidad de la voluntad de Dios! ¡Despierta o sucumbe en la justicia no deformable del Señor! A ti no te será dada ninguna posibilidad para nuevamente perjudicar tan gravemente la generación que ahora vendrá a la Tierra. ¡Quién de la femineidad quiera vivir en el Reino de los Mil Años aquí en la Tierra, tórnate la más pura guardiana de la más sagrada nostalgia de la Luz de las almas! ¡En la sagrada Fuerza de Dios!

AMÉM.

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