Resonancias del Mensaje del Grial 2

de Abdrushin


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Contenido


12. Los planes espirituales III

¡Primordialmente criados! La expresión os es familiar, sin embargo, nada podéis imaginar al respecto, o aquello, que imagináis, nunca podrá corresponder al hecho en si.

Por eso, os quiero acercar de la comprensión de ello, a fin de que os podáis tornar sabedores al respecto de ello, hasta donde sea posible a un ser humano.

Si yo quiera hablar a vosotros al respecto del reino de los primordialmente criados, tengo que principiar nuevamente por Parsival, de lo cual se originó la Creación primordial.

Lo principal vosotros ya sabéis al respecto de Parsival. Sabéis de dónde él vino y lo qué él es.

Es mejor que yo resuma eso una vez más, cuando os repito algunas palabras, que él, en imagen, recién habló a un espíritu humano, que había sido bendecido a recibir visiones, que de otro modo son vedadas a los ojos humanos.

En una de esas imágenes, Parsival también habló:

“¡La sabia Voluntad del Padre Universal es! Desde la eternidad en Él, yo nací de Él. Sabio y sempiterno igual que Él, yo estoy en Él y provengo desde Él, y derramo Su fuerza, efectuando Su voluntad.

Yo soy Parsival, el recipiente, en lo cual el fuego de Dios-Padre está anclado en el puro espiritual y desde allá forma criando como Su Espíritu Santo. Yo soy y vivo, y todo es eterno cumplimiento criador, simultáneamente actuante. ¡Así se forma desde la Voluntad y desde la Palabra la Ley de la Creación!”

Estas palabras son tan claras, tan evidentes, que difícilmente puede haber una interpretación errada. A pesar de eso, quiero indicar algunos puntos, que darán a vosotros nuevamente la explicación de aquello, que ya os es conocido.

Las palabras empiezan: “¡La Voluntad del Padre Universal es! Desde la eternidad dentro de Él, yo nací de Él.”

Del Mensaje del Grial vosotros, ya hace años, aprendisteis: ¡la Voluntad de Dios-Padre es Imanuel!

Si ahora, en la visión, Parsival sigue hablando: “¡Desde la eternidad dentro de Él, nací desde Él!” luego él explica con ello que desde la eternidad él estaba dentro de esa Voluntad, por lo tanto, en Imanuel, y que él nació a partir de Imanuel, es una parte de Él.

Claramente consta también hace mucho en el Mensaje: “Parsival es una parte de Imanuel, lo cual, con ello, actúa en Parsival en la Creación. Imanuel y Parsival no pueden ser separados: ¡pues son uno sólo!”

Con eso, en la realidad, es dicho exactamente lo mismo, apenas en otras palabras. Yo ya expliqué en el Mensaje que el Hijo de Dios Imanuel es la Voluntad creadora de Dios-Padre convertida personal, conocido también bajo el nombre del Espíritu de Dios, por lo tanto, el Espíritu Santo. ¡Con ello Él es simultáneamente la Justicia ejecutante de Dios, la Espada de Dios!

El Hijo de Dios Jesús es el Amor de Dios-Padre convertido personal, que eternamente es y seguirá siendo uno con la Justicia de Dios, como él también es uno con Dios-Padre.

Eternamente inseparable, estando uno en el otro y, a pesar de ello, actuando apartado temporalmente, así es la trinidad de Dios, de la cual tenéis conocimiento, de la cual, sin embargo, nunca pudisteis formar una imagen exacta en vuestra capacidad de imaginación. ¡Ésa es la divinidad trina en el inenteal inaccesible! En el núcleo de toda fuerza y de todo existir de eternidad a eternidad.

Y a este núcleo de Luz inenteal de la divinidad trina se une el plan de la inmediata irradiación de la fuerza de Dios, inconcebible para todo cuanto es criado, la esfera del ambiente, que, de eternidad a eternidad, vive en la desenfrenada irradiación de la fuerza de Dios. Así siempre lo fue.

Y cuando la Creación luego hubo que surgir desde la Voluntad de Dios-Padre, todo sólo se pudo desenvolver en el curso para ello necesario de la acción o de los acontecimientos, que hoy lográis imaginar lógicamente a través del Mensaje.

¡La Creación tuvo que surgir a través de la Voluntad criadora de Dios-Padre! La Voluntad criadora de Dios-Padre es, como tal, desde la eternidad el Hijo de Dios, Imanuel, siendo personal en el criar y, sin embargo, estando o permaneciendo enteramente en el Padre, y el Padre está en él en su criar.

Creo que así mucha cosa se torna cada vez más comprensible para vosotros.

De la misma forma que la Voluntad criadora, Imanuel, es personal, así también el Amor, en la actuación, además se convirtió personal en el Hijo de Dios, Jesús.

Ambos, como partes del Padre, son uno sólo con Él, y el Padre está en ellos. Desde la eternidad hasta toda la eternidad.

¡Jesús es el Amor de Dios, Imanuel, la Voluntad de Dios! En su nombre vibra, por eso, toda la Creación, sí, él es la Creación. ¡Todo cuanto en ella ocurre, todo cuanto en ella se realiza, se halla inscrito en ese nombre, lo cual mantiene la Creación, del menor al mayor acontecimiento! Nada existe, que no se origine de ese nombre y que no haya que cumplirse en él.

Vosotros, seres humanos, no presentís la grandeza, que reside en eso; pues ese nombre es la Ley viva en su origen y en el cumplimiento, él mantiene el Universo con todo, lo que en él está contenido.

En ese nombre yace el destino de cada individuo, porque vosotros os tenéis que juzgar en él, una vez que todos vosotros estáis anclados firmemente en él.

¡Y el nombre es! Él es vivo y personal; pues el nombre y su portador son inseparablemente uno sólo, el portador es el nombre vivo, es la propia Voluntad de Dios.

¡La obra de la Creación había que ser ejecutada por la Voluntad criadora, por lo tanto, por el Hijo de Dios, Imanuel, que es la Voluntad criadora en Dios!

Y como la Creación solamente se pudo formar desde la irradiación de la parte criadora de Dios, Imanuel, y tuvo que suceder afuera de la inmediata irradiación de la trinidad de Dios, existente ya desde la eternidad e imposible de ser contenida, resultó en la necesidad de colocar una pequeña parte de la propia Voluntad criadora de Dios hacia fuera del limite de la inmediata irradiación de la trinidad. Una parte, que quedase eternamente unida con la Voluntad criadora en el inenteal y, a pesar de ello, actuase por si misma, permaneciendo fuera de la esfera divina, para que, a través de su irradiación, la Creación se pudiese formar y ser conservada.

¡Y esa pequeña parte, que fue colocada hacia fuera, proveniente desde la Voluntad criadora de Dios, del Hijo de Dios, Imanuel, a fin de que la Creación se pudiese formar desde su irradiación y también quedase conservada, es Parsival!

¡Su núcleo inenteal, proveniente de Imanuel, recibió forma a través de la Reina primordial Elisabeth, por lo tanto, un envoltorio, que se tornó una ancla para él, a fin de que pudiese permanecer afuera de la esfera divina! Y ese envoltorio, esa forma es el receptáculo sagrado, en el cual el fuego de Dios-Padre, el Espíritu Santo, Imanuel, está anclado y actúa a través de él. Con esa forma, con ese envoltorio también se convirtió personal la pequeña parte de Imanuel fuera de la esfera divina, sin embargo, ella permanece inseparablemente ligada con Imanuel y, con ello, de la misma forma firmemente ligada con Dios-Padre, a Quién, como una parte de Imanuel, también puede llamar de Padre y designarse Hijo de Dios; ¡pues Parsival e Imanuel son uno sólo, como Imanuel es uno con Dios-Padre!

En Abdruschin estuvo, a su tiempo, por la primera y por la segunda vez Parsival en la Tierra, lo cual, con las explicaciones, hoy seguramente se acerca un poco más de vosotros en la comprensión, mientras que luego, en la hora de la realización, Imanuel, como tal, tomó pose del envoltorio terreno de Parsival, tras penosas purificaciones de ese envoltorio.

¡Sólo después, poco a poco, la fuerza entera de la Trinidad de Dios pudo bajar hacia el envoltorio, a fin de cumplir junto a los seres humanos, como gracia, la mayor de todas las promesas divinas! ¡Así se desenvuelve una vez más para vosotros un inmensurable acontecimiento ante el espíritu, como base para la comprensión al respecto de Parsival!

Es infinitamente penoso proporcionar una imagen clara para la comprensión terrena, y no debo me esquivar del numero de disertaciones, si yo quiera alcanzar eso.

¡Por esa razón, ya en la primera disertación anticipé claramente que las aclaraciones, con exclusión de todos los demás, sólo pueden destinarse a aquellos seres humanos, quienes ya pudieron llevar el Mensaje a la plena vivencia en si! Solamente éstos están aptos a seguirme, caso se empeñen con toda la fuerza, siempre de nuevo, hasta lograr comprenderlos; pues yo os doy fraccionadamente, de tal manera que sean accesibles a su espíritu.

Antes de todo, tampoco debéis imaginar la expresión “hijo” en sentido humano, no así, como es un hijo en una familia humana.

“Hijo” significa para el divino una “parte”, una parte, por si, especialmente actuante del Padre. Hijo y Padre son totalmente uno sólo y jamás pueden ser separados.

Por lo tanto, no imaginéis ello según la manera humana; ¡pues eso habría que resultar en una imagen completamente errada! ¡Os conduciría a errores de los conceptos, que excluyen por completo el esencial y que, ya por eso, nunca dejan que vosotros os acerquéis de la Verdad!

Tal vez fuese mejor decir: ¡todo es solamente Dios-Padre, Él actúa en la Trinidad como uno sólo!

En imagen, eso probablemente más se acerque a vuestra comprensión. Y también, considerado a partir del punto de origen, es descrito más acertadamente; ¡pues existe solamente un Dios! ¡Aquello, que el Hijo de Dios realiza, lo realiza a partir del Padre, en el Padre, para el Padre! Sin el Padre él nada sería; pues él es una parte del Padre y el propio Padre está en él y actúa en él.

Con eso podemos tal vez acercarnos otra vez un poco más de la comprensión terrena, si imaginéis: ¡el Padre no actúa, acaso, partiendo desde el Hijo, es decir, no a través de él, pero, sí, dentro de él! En eso reside aquello, que para la comprensión humana es el misterio y que, a pesar de mis esfuerzos, de hecho también seguirá siempre siendo misterio, pues no puede ser descrito con palabras terrenas. Palabras, por fin, son solamente palabras, estrictamente limitadas, ellas no pueden reproducir aquello que es móvil, en verdad vivo, que se encuentra en todo, que se refiere a Dios y al divino.

Aquello, que se da junto a Dios, nunca puede darse junto a los seres humanos. El hijo, en la familia humana, existe por si y el padre existe por si, son y permanecen dos, podrán en el máximo tornarse unos en la actuación, pero nunca ser uno sólo. ¡En la expresión Hijo de Dios es diferente! ¡Precisamente lo contrario! Dios-Padre y Dios-Hijo son uno sólo y solamente en la actuación pueden ser considerados como dos, como también los dos Hijos de Dios, Imanuel y Jesús, son, en el Padre, uno sólo y solamente en la actuación son dos, en la especie de su actuación.

Con eso intenté explicaros una vez más el origen de Parsival, que a través de Imanuel está en Dios, y con eso Dios en él.

Ahora también además intentaré mostrar él propio a vosotros como imagen, como persona, como él es. Y después en su actuar.

Será difícil para vosotros imaginar que también el Burgo luminoso tuvo que surgir desde su irradiación, que lo envuelve protegidamente en el puro espiritual, en la Creación primordial. El Burgo, que debe ser comprendido como un anexo a aquel Burgo, que se encuentra desde la eternidad primordial en el límite de la esfera divina, donde los ancianos, los eternos, tienen patria y actuación en el divino. ¡En el divino, por lo tanto, en la inmediata irradiación de Dios, no, acaso, en el propio Dios!

En mi conjunto de explicaciones no incluyo el Burgo, que se encuentra en el divino, porque la humanidad nada tiene que ver con él, sino hablo siempre solamente del Burgo existente en el puro espiritual, que es el ápice y el punto de origen de la Creación entera.

El Burgo en el puro espiritual, de la Creación primordial, puede ser considerado como un anexo del Burgo del divino. En su extremidad superior se encuentra la grade de oro y la cortina, intraspasable para los primordialmente criados, la cual constituye el límite.

En ese límite imaginad a Parsival como el primero y el superior de la Creación entera, de quién ella se originó. ¡En un amplio recinto de columnas, que se cerró alrededor de él en el más fiel, más puro querer de todos los primordialmente criados y en el amor de éstos a la Luz!

¡Los primeros primordialmente criados, los superiores de la Creación primordial, solamente se podían tornarse concientes dentro y al salir de la irradiación criadora de Parsival, fuera del límite de la esfera divina, por lo tanto, fuera de la inmediata irradiación de la trinidad de Dios!

¡Repito las expresiones y las denominaciones tantas veces, para que se graben en vosotros como nociones permanentes!

Por lo tanto, Parsival se encuentra allá como el primero. ¡Él sayo de la esfera divina! Desde su irradiación se desligaron primero, tornándose concientes, los primordialmente criados superiores, y el amor y la fidelidad de ellos para con la Luz, para con Parsival, dio, en el querer, forma al maravilloso recinto, al Templo, al Burgo.

Sin embargo, ese vivo formar y tejer quiero mencionar hoy solamente pasajeramente. Tal vez yo dé, más tarde, todavía una explicación más minuciosa a ese respecto. Eso solamente debe ser mencionado ahora para la imagen completa, que quiero dar.

El propio Parsival es para vosotros solamente Luz burbujeante, su núcleo inenteal proveniente desde Imanuel deja todo lo demás en la completa sombra, si es que además se pueda hablar de sombras en el Burgo luminoso. Por esa razón, esto es dicho solamente figuradamente, en la realidad, de sombras no hay siquiera vestigio.

Para el ojo de los puro-espirituales, de los primordialmente criados, sin embargo, se constituye la forma, la forma puro espiritual del Hijo de la Luz, ofuscadora y radiantemente prepasada por el núcleo inenteal de él.

¿Qué debo yo deciros ahora al respecto de aquello, que con palabras terrenas siquiera puede ser delimitado?

Una cabeza resplandeciente, de la más perfecta forma, envuelta en el movimiento eterno de la Luz viva, que hace cada criado, que la mire, perder los sentidos y postrase. El cuerpo envuelto por un envoltorio irradiante, que se parece a una coraza de escamas flexibles, por sobre la cabeza las alas de la Paloma estiradas protegidamente... así os podéis imaginarlo, poderoso, señoril, invencible, inaccesible, fuerza de Dios personificada, fulgor de Dios tornado forma: ¡Parsival, el Hijo de la Luz, en el puro espiritual, en el ápice de la Creación! ¡El portal puro, que se abrió desde el divino para la Creación, que conduce desde Dios para el ser humano!

El nombre Parsival tiene, conforme el sentido, entre otros el significado: ¡Desde Dios hacia el ser humano! Él es, por lo tanto, el portal o el puente desde Dios hacia el ser humano. ¡Él no es el tonto puro, sino el portal puro de la vida hacia la Creación!

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