Resonancias del Mensaje del Grial 2

de Abdrushin


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7. Los planes espirituales I

Para todos quienes ya asimilaron correcto mi Mensaje, y solamente para éstos, ha llegado la hora, para que yo nuevamente amplíe un poco más el cuadro de la Creación, para que les aumente el sabe sobre él.

Seréis así iniciados en conocimientos más elevados, que hasta ahora no habían sido dados a los seres humanos, porque no los habríais comprendido, porque todavía habríais sido espiritualmente demasiado inmaturos para poder asimilarlos. Y sólo, por si mismo, un ser humano nunca podría alcanzar esos reconocimientos.

¡Debe ser dado desde el alto como gracia de la Luz! Hasta ahora, ya hablé muchas veces de primordialmente criados, que actúan en la Creación primordial, en el reino puro espiritual.

En lugar de puro espiritual, podría yo, con el mismo derecho, utilizar también la expresión elevado espiritual y pleno espiritual, de la misma forma podría denominarlo de el supremo espiritual. Todo eso estaría correcto.

Pero, preferí la palabra puro espiritual, por tratarse de lo más puro espiritual, que allá se pudo formar. Es lo más puro y, con eso, lo más fuerte del espiritual, que se halla capacitado a tornarse plenamente conciente bajo la máxima presión de la Luz, que el espiritual, como siendo espiritual, además, puede soportar, y también a actuar manteniéndose conciente.

En el tornarse autoconsciente ya surgió luego simultáneamente también la forma, sin que haya habido primero un vagaroso proceso de surgimiento, como se torna necesario en los círculos de movimientos de esta Creación situados más abajo, todavía más enfriados, por consiguiente, más densos y también más lentos.

Después que el más fuerte, más puro del espiritual, formándose inmediatamente, pudo separarse y permaneció en la contigüidad más cercana del plan divinal, retenido por la fuerte atracción de éste en la presión de la Luz, el restante fue impelido hacia adelante por esa presión, porque no fue capaz de resistir y tuvo que ceder a la presión demasiado fuerte, después que el más fuerte de él había tomado forma. Forma en las más diferentes especies, como las formas humana, animal y vegetal, el agua, el fuego, el aire y la tierra, todo permaneciendo evidentemente espiritual.

La especie espiritual, impelida además más allá, que permaneció sin forma, logró, con la mayor distancia de la Luz, enfriarse aún más y con eso también surgió otra vez un nuevo mundo; pues, con el enfriamiento, la parte que de esa vez se presentaba como la más fuerte en el resto del espiritual, podía nuevamente separarse tomando forma, a fin de, estando conciente, actuar en ese plan más enfriado.

El segundo, sin embargo, de la misma manera que el primero, el superior, contiene en si además muchas gradaciones, las cuales se constituyeron según la velocidad de su capacidad de concientización y con las cuales ellos se formaron.

Las diferencias entre ellas fueron condicionadas, a su vez, por las heterogeneidades también existentes todavía en la igual especie, en una capacidad más o menos fuerte de soportar la cercanía de la presión de la Luz.

También en eso existen, por lo tanto, además finas diferenciaciones. Cada plan de una determinada igual especie tiene, por eso, dentro de sus limites, a pesar de eso además innumerables círculos, que pueden actuar hallándose más cerca del punto más alto de ese respectivo plan o solamente más alejados.

¡Eso frecuentemente resulta transiciones casi imperceptibles, que de esa manera se extienden sin interrupción a través de toda la Creación y proporcionan ligazones maravillosas, sin lagunas, para el pasaje de la fuerza de la Luz, escalones, como también podemos nombrarlas, las cuales, sin embargo, pese su delicadeza, nunca pueden ser transpuestas hacia arriba, si no sea alcanzada para eso la correspondiente fuerza de constitución en la igual especie!

Sin embargo, los espíritus humanos desenvueltos, a los cuales pertenecen los seres humanos terrenos, no tienen su origen ni en el primer tampoco en el segundo plan de concentración espiritual arriba mencionado, pero, sí, se originan desde el último sedimento del espiritual, que no contiene tanta fuerza en si, para poder formarse, tornándose conciente, en el segundo plan del espiritual.

Él tampoco pudo mantenerse allá, porque no más logró resistir a la presión de la Luz también en ese lugar ya distante, después que se desprendió y se formó aquella parte, que estaba apta para eso en ese segundo plan. Así, la parte restante, como ultimo sedimento, tuvo que seguir además hacia más allá, a una posibilidad todavía más baja de enfriamiento.

Pero también aquí, como parte más débil y como ultimo sedimento del espiritual, no le fue posible alcanzar por si misma el estado conciente, sin para eso recibir un impulso exterior. Por esa razón, ellos siguieron solamente gérmenes espirituales humanos, sin duda, capaces de desenvolvimiento y, debido a su especie espiritual, también llenados con el impulso para eso, sin embargo, no suficientemente fuertes, para que despertasen por si mismos y, con eso, tornándose concientes, formarse.

La especie espiritual de las plantas y de los animales y todo lo demás en esa ultima precipitación alcanzó todavía formarse aquí y criar maravillosos paisajes habitados; pues para eso no se hace necesaria la fuerza personal de la autoconciencia, como en las criaturas del espiritual humano, que pueden formarse únicamente de la especie especial del espiritual, que lleva en si una voluntad propia, por lo tanto, debido a eso, es de especie espiritual, diferente de aquella, de la cual las plantas y los animales son capaces de formarse.

¡Solamente allá, por lo tanto, es el origen del espíritu humano terreno como tal en la gran Creación, allá se formó y allá se halla también el Paraíso de los espíritus humanos que se desenvuelven hasta la perfección, por lo tanto, el plan de su verdadera origen y, al mismo tiempo, de su regreso en la perfección!

Visto desde arriba hacia abajo, él se halla en una profundidad inmensurable, pero, visto desde la Tierra hacia arriba, además así en altura indecible; pues lejos se extienden los planes de las materialidades, que constituyen las planicies de desenvolvimiento y los campos de actuación de los espíritus humanos.

La incapacidad de poder despertar por si, incluso en ese local más extremo, más lejos de la Luz, del ultimo punto de apoyo del espiritual, obliga esos gérmenes espirituales, obedeciendo al impulso interior de desenvolvimiento, a que sigan más hacia allá, para que, en una peregrinación a través de las materias finas y gruesas, más y más alejadas, se desenvuelvan lentamente para la concientización espiritual, ya que los atritos e impactos provocados por la densidad y peso de ellas contribuyen y obligan para el despertar y el fortalecer.

Ese es más o menos el cuadro de la evolución de vuestro espíritu humano.

¡Ya siempre hablé hasta ahora de los primordialmente criados y de desenvueltos, pero no mencioné los criados! Eso habría sido demasiado para los seres humanos, mientras éstos todavía no conozcan profundamente mi Mensaje o todavía no lo hayan realmente asimilado dentro de si; pues solamente con la simples lectura de la Palabra viva del Mensaje eso no es realizado. Exige el espíritu despierto e ya en el inicio, imprescindiblemente, lo más fuerte querer en la búsqueda por la Luz.

Para tales personas consideradas serias y para suplicantes por eso, únicamente, doy la ampliación de la visión para la maravillosa Creación, que, como obra de Dios, os rodea en límpida grandeza con el actuar de las leyes más perfectas y, por consiguiente, inamovibles y naturales.

¡Es bastante desagradable saber de qué manera indigna la humanidad terrena, hace milenios, se empeña en reprimir y pisotear dentro de si, de modo funesto, lo más precioso que ella posee, sí, aquello, que únicamente la torna de hecho el ser humano, el espíritu, de tal forma que el ser humano terreno llega ahora incluso a avergonzarse de hablar sobre algo espiritual, de admitir una vivencia espiritual, sin embargo, se torna doloroso vivenciar siempre de nuevo que los seres humanos consideran la estrechez voluntariamente forzada a la estupidez increíble y ridículamente activa todavía como inteligencia, incluso como erudición!

Solamente un consuelo hay en eso: el saber del cambio de esas cosas, que ya está tan inminente, como nadie presiente y tampoco iría creer, y el conocimiento del hecho, de que una parte de esos mismos seres humanos, llena de vergüenza, mirará entonces retrospectivamente para el tiempo del descamino ultrajante, que tanto los aleja de la verdadera condición humana y de la dignidad humana, mientras la otra parte entonces ni entra más en cuestión; pues no más existe.

Solamente basado en esa perspectiva, prosigo todavía en mis aclaraciones. Como hablé de primordialmente criados, era evidente que también hablaría todavía sobre los criados; pues, al contrario habría simplemente mencionado solamente criados y los desenvueltos.

Quiero, sin embargo, levantar aún más el velo para el espíritu humano, tras haberle dado una imagen muy resumida del camino de la Luz hasta él, que ella, por ocasión de cada auxilio de la Luz, tuvo que recorrer con diversas anclajes, para que por fin fuese rechazada por esos homúnculos terrenos con su injuriosa presunción y terrenalmente asesinada, como hasta ahora siempre ocurrió.

¡Por eso, temblad, cuando la omnipotencia de Dios os llame ahora para el Juicio!

De hecho, muchas veces bajaron hasta vosotros noticias de los planes, que yo os nombré hoy, sin embargo, asimilasteis de ellas solamente ínfimas partículas y las moldasteis a vuestra manera humana, de forma que las reproducciones sólo pueden ser encontradas como fragmentos muy desfigurados en leyendas y poemas. Confusos y, en acuerdo a la ley de la Creación, imposibles en la interpretación, entrelazados con diversos acontecimientos puramente terrenos... de eso resultó una mezcla, que os parece sublime, pero que ante la Verdad se muestra ridícula y que sólo puede ser disculpada con vuestra ignorancia.

Anteriormente a mi Mensaje, seres humanos, aquí y allá, ya oyeron hablar de la existencia de tales planes, sin embargo, no lograron distinguirlos, porque les hacia falta cualquier real saber al respecto, y, por eso, en la habitual presunción humana de pretendida sagacidad, se originaron las más absurdas imágenes.

¡Es compresible que personas serias, meneando la cabeza, se mantuviesen adecuadamente alejadas de eso, mientras entre entusiastas y fantasistas surgieron las más desastrosas concepciones erróneas, sin llevar en cuenta que, predominantemente, los muchos ínfimos megalómanos buscaron, sin esfuerzo, sobresalirse en eso, a fin de que, al menos una vez, pudiesen satisfacer su propensión enferma, siempre a ellas adherida, de querer sobresalirse con facilidad!

¡Un repugnante lodazal fino-material fue todo cuanto desde ahí sobrevino, que se tornó muy peligroso a los espíritus humanos, porque los impidió de poder asimilar la Verdad sin que fuesen influenciados, y, de esa forma, reconociesen el verdadero camino hacia la escalada! El hesitar, sin embargo, resultará en destrucción para muchos seres humanos, que de otra forma todavía podrían haberse salvado de eso.

A pesar de todo, sin embargo, se trata, por fin, siempre del propio y libre albedrío y de la consecuencia de una pereza autocriada del espíritu de cada uno individualmente, que, con eso, impide el reconocimiento y, así, en el Juicio, en acuerdo a la ley de Dios, debe perecer como imprestable.

Quién apenas se esfuerce un poco, muy a la brevedad, habrá que reconocer, claramente en la intuición, lo qué existe de verdad en los poemas.

¡Tomemos una vez la leyenda al respecto de Parsival! Partiendo, en pensamiento, desde esta pequeña Tierra busca el ser humano investigar y encontrar algo al respecto de Parsival, para descubrir el origen, el surgimiento de esa leyenda.

Seguramente los poetas de la Tierra imaginaron personas terrenas, que dieron un impulso externo para la forma del poema, sin embargo, en su trabajo en la profundización espiritual, cosecharon inconcientemente algunas cosas de fuentes, que ellos propios no conocían. Sin embargo, como ellos, por fin, lo retocaron otra vez con el intelecto y, co eso, buscaron tornarlo terrenalmente bello y fácilmente comprensible, también lo poco, que les pudo afluir de los planes desconocidos, fue comprimido en la materia gruesa, disminuido y deformado.

No vale la pena profundizarse además en eso, aclarando de forma especial. Yo doy el hecho real y cada persona puede tomar de eso para si aquello, que su espíritu consigue.

Sin embargo, se hace necesario indicar, de antemano, todavía para algunas cosas, que, para muchos, habrá que aclarar algunos errores y para aquellos, que puedan ser iniciados en conocimientos más elevados, facilitará mucha cosa, porque, debido a eso, ellos consiguen inmediatamente pasar por sobre todo lo falso, que se anidó en la Tierra.

Existe, en la realidad, un Burgo, donde se hallaba un Amfortas, y allá fue, por algun tiempo, el guardián superior. En este Burgo se hallaba un cáliz, nombrado el “Grial”, que es fielmente guardado por los caballeros. Allá, antaño, Amfortas realmente llegó a caer y un gran auxiliador fue prometido.

Pero eso no ocurrió en la Tierra, tampoco era el Supremo Burgo de la Luz de la Creación primordial, en lo cual eso ocurrió.

El Burgo, de lo cual ahí se habla, se encuentra también aún hoy como punto más elevado de un plan, en lo cual los criados tienen su campo de actuación. Éstos criaron, en la más pura voluntad y adoración a Dios, solamente una copia del Burgo de la Luz, lo cual, desde el lugar más elevado de la Creación primordial, irradia hacia abajo y, como verdadero Burgo del Santo Grial, forma también el portal de salida de la esfera de las irradiaciones divinas.

En esa copia, ubicada más abajo, actuó antaño Amfortas y decayó cuando no resistió a la mala influencia de Lucifer, lo cual subió hasta él desde las profundidades. Su error fue que, siguiendo esa influencia por corto tiempo, buscó entregarse una vez al gozo despreocupado de la faustosa vida de caballeros.

Con eso él salió del ritmo uniforme del necesario movimiento de su plan, que la ley primordial de la Creación obliga naturalmente que sea observado por aquél, quien desee permanecer en la misma altitud. Él alcanzó parar por corto tiempo y provocó, con eso, obstruyendo, una laguna para el pasaje de la fuerza de la Luz.

Así, su caída fue inevitable y lo arrastró hacia bajo. La laguna era la herida, que él traía. En vista de la suplica de los fieles caballeros fue anunciada, ya anticipadamente, la venida del auxiliador puro, que puede detener el colapso.

Y Parsival cumplió la promesa en la peregrinación a través de todas las partes de la Creación, así como cumple todas las promesas, que desde siempre fueron hechas antaño a las criaturas de la Creación entera. Sin embargo, el cumplimiento fue totalmente diverso de aquel, que es mencionado en el poema.

La descripción de la Creación trae también aquí completa aclaración y excluye todo cuanto hasta ahora fue errado.

Son, por lo tanto, solamente partes de un mensaje proveniente de la copia del Burgo de la Luz, que pudieron alcanzar los espíritus absortos de esos poetas terrenos y que fueron recibidas por ellos durante su trabajo, no, sin embargo, del propio Burgo luminoso del Grial; pues allá era imposible anunciar Parsival, porque Parsival fue y es el primer en toda la Creación, solamente a partir de él la Creación toda pudo originarse. Él es una parte del espíritu de Dios, Imanuel, anclada en el puro espiritual, para criar el puro espiritual.

Solamente desde su irradiación luminosa se originaron los primordialmente criados, con esos, también el Burgo y todo, lo que se formó. Por consiguiente, él no podía ser prometido a nadie, porque él propio fue el primer y todo lo demás sólo pudo surgir después de él. ¡Excepto él, jamás alguien ha sido Rey del Santo Grial!

Por ese motivo, muy evidentemente, aquel Burgo, del cual los poetas hablan, también había que ubicarse más abajo de lo que el verdadero Burgo del Grial, porque Parsival, más tarde, recorrió además el mundo, para liberarlo de la mala influencia de Lucifer y para, él propio, engrillarlo para el Reino de Dios de los Mil Años en la materialidad.

Así, en su peregrinación por todas las partes de la Creación, él alcanzó incluso a aquel Burgo, que en el poema es descrito de forma errada. Él, sin embargo, hizo su entrada allá como Rey del Santo Grial, que él es desde el principio y será por toda la eternidad, porque él propio dimana desde la Luz. Tampoco permaneció allá, pero, sí, colocó en el lugar de Amfortas un nuevo guardián supremo para el cáliz, que ellos veneran como copia del Santo Grial.

En el sagrado Burgo de la Luz, que rodea al verdadero Grial, es enteramente imposible el fallar de uno de sus guardianes, porque Parsival permanece presente allá, en él está anclada una parte inenteal de la propia Luz, que desde Imanuel fue conducida hacia bajo, a través de la Reina primordial Elisabeth, por ocasión de la sentencia de Dios: ¡Hágase la Luz!

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