Resonancias del Mensaje del Grial 2

de Abdrushin


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Contenido



¡El amor de Dios
se halla únicamente en las leyes
que, inmutables, actúan
desde el principio del Universo
hasta hoy
y hasta el fin de todos los tiempos!


1. ¡Se abre el portal!

¡Lo que hoy os anuncio corresponde a la apertura de los portales para el Juicio universal! El Señor pronunció las profundas palabras para la humanidad:

“¡Llegó la hora en que la Palabra debe ser anunciada abierta y libremente para todo el mundo, en todas las partes de la Tierra, pues que el reloj universal está delante la campanada de las doce horas!”

¡Esas palabras son tan profundas, rellenas de la más sagrada fuerza de Dios, que libertarán ahora todos los impedimentos que hubieron que detener el grandioso Juicio Final, hasta que fuese dado el orden de Dios, el Señor, que yo hoy envío al Universo!

¡Se destina también a vosotros, oh portadores de la sagrada Cruz! ¡Con eso ha llegado vuestro tiempo! ¡Fuertes, valientes y alegres debéis estar ante la Palabra, así lo quiere Dios, el Señor! ¡Debéis confesar ahora, libre y abiertamente, vuestra ligazón con la Palabra! Con eso traéis beneficio a la humanidad, traéis salvación, luz y vida. ¡Y la omnipotencia de Dios está con vosotros! No os debéis esconder, vosotros que fuisteis erguidos del antiguo, a fin de construir el nuevo aquí en la Tierra, en acuerdo a la voluntad de Dios.

¡Vosotros sois aquellos seres humanos quienes Dios quiere tener en Su Tierra! ¡A vosotros el Señor da el derecho de usufructuar las bendiciones en Su Creación! Porque vosotros reconocisteis Su Palabra Sagrada y os esforzáis en vivir en acuerdo a ella, con toda la sinceridad del querer.

¡Comienza la grande purificación! ¡Mantened abiertos vuestros ojos y a la brevedad reconoceréis nítidamente la severa y justa mano del vuestro Señor y Dios, en todos los efectos!

¡No os escondéis! Sois vosotros quienes el Señor quiere tener en Su Tierra, bien como aquellos quienes siguen con vosotros la Palabra de Dios. ¡Vosotros sois destinados a formar, aquí en la Tierra, el Reino de Dios, así como es de Su agrado! Su bendición paira sobre vosotros. ¡Sus leyes vigilan! Ellas apoyan y protegen vuestro actuar, mientras destruyen y arrasan ahora las actividades de todos los enemigos de Su Palabra, en la rapidísima aceleración de la fuerza aumentada, para que la Tierra y todo el Universo sean libertados de todas aquellas criaturas que hacen parte de los seguidores de Lucifer y quienes, se promoviendo a si propios, ni siquiera se preocupan con la santidad de las leyes de Dios en la Creación.

Vosotros seréis convidados a la mesa del Señor para la cena que la Creación ofrece.

¡Aquellos, sin embargo, quienes quieran ser y permanecer adversarios de Su Palabra, o que todavía persisten indiferentes en su indolente ilusión de la autocracia humana, serán expulsados ahora como huéspedes dañosos de la Creación, que debe vibrar en las leyes de la Luz y que solamente de esa forma podrá permanecer conservada!

No más temáis de hablar ahora de la Palabra de mi Mensaje. ¡Dios desea que vosotros anunciéis en alta voz lo que vuestro espíritu cumple! ¡Dios desea que habléis ahora, y su fuerza, su protección estará con vosotros!

¡Aquellos quienes a causa de eso os quieran agredir y calumniar, se juzgan a si mismos con eso; pues se revelan como enemigos de Dios, quienes no soportan la Palabra de la Verdad! Serán alcanzados dolorosamente por Su Luz, si habléis de eso con convicción. Esto os aburre, provoca el odio, y así desencadenan inmediatamente el rayo de severa reciprocidad contra si mismos.

No os preocupáis. ¡Apenas cuando estéis firmes y tengáis el coraje de os presentar con seguridad, decididos e inequívocos en vuestro hablar, con toda la cortesía del espíritu maduro, luego toda la victoria seguramente estará con vosotros, en cualquier tiempo y en todo lugar! ¡Pues nada podrá oponerse a vosotros, si el propio Dios esté a vuestro favor con Su omnipotencia, porque habéis actuado según Su voluntad!

Pensad en los primeros cristianos, los cuales antaño no solamente dejaron los amigos y parientes, en favor de la Palabra, sino tampoco dieran importancia ni siquiera a su posición, entre sus semejantes, ni a bienes terrenos. Alegremente se confesaban a la Palabra del Hijo de Dios, aunque él no más estaba entre ellos terrenalmente. ¡Ellos no se intimidaban de ser duramente perseguidos por todos los paganos, de exponerse a las mayores torturas físicas y de dar la vida terrena, si necesario fuese, para confesar su convicción en la Palabra!

¡Y más tarde, nuevamente, cuando los cristianos perseguían a otros cristianos, los martirizando con las crueldades de la Inquisición! ¡Con tal fuerza de convicción incondicional, muchos además podrán aprender bastante!

¡Sin embargo, cuánto os fue facilitado de esta vez! Los seres humanos de los tiempos de antaño se encontraban bajo la presión de las tinieblas que, todavía bajo la dirección de Lucifer, podían desenvolver el mayor poder. ¡Sin embargo, ellos no daban atención al odio de las hordas desnaturadas, por gratitud de les haber sido permitido recibir la Palabra! ¡En alabanza, enfrentaban por eso incluso la muerte!

¡Hoy, Lucifer ya está atado! Él no más os puede perjudicar. También su poder está totalmente destruido, sus ejércitos destrozados. Enfrentáis todavía solamente los últimos bandos de sus seguidores terrenos. Sin embargo, la fuerza de ellos ya está paralizada, porque la Luz se encuentra sobre ellos, juzgando. ¡Todos colapsarán por si, habiendo que destruirse mutuamente! ¡Así quiere Dios, y así se pasará!

Por lo tanto, de esta vez es mucho más fácil para vosotros luchar por la Palabra de lo que fue antaño. No es nada, en comparación con los tiempos idos.

Sin embargo, existen además muchos entre vosotros, quienes con miedo quieren esconderse con el saber de la Palabra, a fin de que no lleguen a situaciones incomodas. Incluso temen las preguntas de otros por su Cruz o por el Mensaje.

¡Ahora, sin embargo, llegó la hora en que debe ser hablado de la Palabra, de modo libre y confieso a todo mundo! Pues en los días del Juicio todos los seres humanos os deberán reconocer. ¡Seréis como luces, en las horas más oscuras de la humanidad, que se aproximan, como antorchas para todos quienes, en la confusión y el desespero, querrán abrir sus almas a la Luz sagrada!

No os escondáis: ¡pues el destino de innumerables seres humanos se encuentra con eso en vuestras manos! Sois responsables por eso, si no ofrezcáis posibilidades en el Juicio a los que buscan sinceramente, para que encuentren su camino en dirección hacia la Luz. ¡No debéis persuadir, tampoco correr atrás, pero os tendréis que mantenerse en vuestro lugar, reconocibles de lejos por todos! ¡Para eso yo os llamo hoy!

¡Si hagáis concesiones a los enemigos de la Palabra Sagrada, y con eso a los enemigos de Dios, buscando medrosa y embarazosamente esconder vuestra convicción, tal vez incluso negarla, entonces es ley inabalable que con eso habréis que perder, sufriendo daños; pues entonces no más seréis dignos de pertenecer a los adeptos de la sagrada voluntad de Dios! Con eso os colocasteis al lado de los tibios, los cuales, ya conforme la promesa, tienen que ser expulsados juntamente con todos los condenados.

¡Preparaos, ahora, vosotros quienes queréis pertenecer a la Palabra! ¡La testificad, dondequiera que sea solicitado o parezca adecuado!

¡Desde el amor de Dios llega una corriente de Luz, y una ola de indecible fuerza se derrama de Su omnipotencia sobre todos los portadores de la Cruz del Grial! ¡De modo sorprendente para vosotros mismos surgirá dentro de vosotros un coraje que, subiendo y brillando como una grande llama, se eleva hasta el cielo!

¡Lo que vosotros ofrecéis a los seres humanos con la Palabra Sagrada supera todos los tesoros de este mundo! Reflexionad sobre eso. Vosotros sois los dadivosos, los donadores, en el sentido de Dios, entre vuestros semejantes, y no los tolerados.

Con eso estáis a servicio de Dios, a Cual pertenece el Universo entero, siendo de Él todo lo que existe, y que solamente tolerará en Su propiedad seres humanos quienes ponen atención a Su Palabra y quienes viven conforme Su agrado. ¡Pues también los seres humanos pertenecen a Él!

¡Únicamente a través de Su gracia ellos pueden existir! Y quién ahora no quiera obedecer humildemente a la voluntad del Donador de esa gracia, éste el Señor alejará de todas las bendiciones y alegrías de esta Tierra.

El plazo expiró, y pronto la ultima campanada del reloj universal sonará inexorablemente a través de los Universos, anunciando se haber completado la duodécima hora. ¡Eso será el fin de todo el falso querer humano, irrumpiendo una nueva era, en la cual únicamente la voluntad del Omnipotente reinará!

¡Sin embargo, esa voluntad no es así como los seres humanos imaginaron hasta ahora, pues que en su presunción tampoco retrocedieron de la monstruosa arrogancia de querer imponer la manera de su propio pensar a su Dios, si, de formarLo en acuerdo a sus propios conceptos torcidos!

¡Hablan de si mismos, cuando acentúan que es de la voluntad de Dios! ¡Solamente para adornar con eso su actuar y hablar! ¡La irradiación de Dios alcanzará ahora recíprocamente los malvados, en un momento en que ellos se juzgan en el punto máximo!

Serán expulsados de la gracia de que pueden existir concientemente en la Creación, por aquella voluntad, que ellos tantas veces tuvieron la osadía de citar injustificadamente en su hablar, sin conocerla. ¡A la voluntad propia dieron el cuño de la sagrada voluntad de Dios, la cual ahora los juzgará por eso, en la sempiterna justicia de Dios!

Los escarnecedores y perseguidores de la Palabra Sagrada serán alcanzados como que por un rayo, en cuya brasa habrán que consumirse, a fin de reconocer bajo tormentos que con eso pecaron contra el espíritu, no pudiendo, por esa razón, encontrar ninguna misericordia.

El escarnio y la burla pronto desaparecerán en los gritos de dolor de los condenados.

Preguntad sosegadamente a cada persona quienes os quiera insultar de modo burlador, a causa de la convicción que os es sagrada, o a causa de la Cruz que portáis, y que sois plenamente autorizados a portar con orgullo:

“¿Eres tan contrario a la Luz y a lo que es bueno, que no lo soportas ver la Cruz de la Luz?”

Esa pregunta os traerá milagros; pues una fuerza inimaginable reposa en ella. ¡Os mostrad dignos de la dádiva de vuestro Criador, cuando Su fuerza penetre en vuestros espíritus, en un momento en que menos habíais esperado por eso! ¡No dejéis esa fuerza pasar inaprovechada por vosotros, sino absorbedla con todo el anhelo de vuestras almas, a fin de que podéis permanecer elegidos como huéspedes correctos de vuestro Dios, en la grande casa de Su Creación, y no necesitéis ser lanzados juntamente con aquellos quienes macularon la casa limpia con las obras de su presunción y vanidad, de su ansia de poder y de su odio!

¡Estáis en la fuerza de la Palabra! ¡Todos los portadores de la sagrada Cruz, quienes no la consideran como algo exterior y como distintivo, pero que la miran con la más pura fidelidad!

¡Llegó la época de anunciar la Palabra, hablar de la Palabra! ¡Sed luchadores de Dios en favor de la Verdad y de la Luz! ¡La fuerza del Señor estará con vosotros victoriosamente!

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