Resonancias del Mensaje del Grial 1

de Abdrushin


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39. Lo enteal

En mi Mensaje hablé muchas veces del enteal en la Creación. Hablé de su especie y de su actuación, también de la significación para el espíritu humano, para el cual él allana los caminos en la Creación para su desarrollo hasta el perfeccionamiento.

Todo eso ya os es conocido a vosotros.

A pesar de eso, considero necesario hablar ahora una vez más de modo más pormenorizado sobre todo cuanto es enteal, para que el ser humano tenga oportunidad de asimilar en sí todo el cuadro de ese actuar.—

El “enteal” es una expresión que yo propio os dí a vosotros, porque expresa mejor aquello, que es capaz de os dar a vosotros una determinada forma para vuestros conceptos sobre el actuar y, también, sobre la especie de ese componente de la Creación, importante para todo lo criar.

El “enteal”, lo nombremos también una vez de lo “esencial” para la Creación, o, mejor aún, aquello “que visiblemente se evidencia” en la Creación, entonces, tal vez se convierta aún más comprensible para vosotros lo que de hecho quiero decir con la expresión “enteal”.

Podemos también emplear todavía otras definiciones del vuestro vocabulario, para formularlo todavía mejor. A eso pertenece la expresión: lo que “une”, o simplemente: lo que “ata” y lo que, con eso, queda “atado”.

Después de todas esas expresiones transitorias, puedo, entonces, también decir calmamente: lo que “molda formas”, sin que ahí penséis que lo enteal criaría las formas por su propia voluntad; pues eso seria errado, pues que lo enteal solamente puede moldar formas, cuando por tras de él esté impulsando la voluntad de Dios, la viva ley primordial de la Creación.

¡Del mismo modo, podemos llamar lo enteal también de la fuerza propulsora ejecutante y mantenedora de la configuración de las formas! Así, tal vez os sea a vosotros más fácil dar a vuestra facultad de pensar el concepto aproximadamente cierto.

Enteal, por lo tanto, evidenciándose visiblemente por la forma y, por eso, también posible de ser reproducido en imagen, es todo más allá de Dios. Solamente el propio Dios es inenteal. Así denominado para la diferenciación del concepto de enteal.

¡Por consiguiente, todo, lo que existe allá del Dios inenteal, es enteal y formado!

Tened eso, pues, como concepto básico para la comprensión.

Desde el propio inenteal, por lo tanto, directamente desde Dios, se originan todavía solamente los dos Hijos de Dios, nada más, y esos dos Hijos traen en si propios el inenteal y son, así, unos con Dios.

Por lo tanto, enteal es todo más allá de Dios. Y como más allá de Dios solamente aún existe la irradiación de Dios, entonces, lo enteal es, por consiguiente, la natural e inevitable irradiación de Dios.

Lo enteal es, por lo tanto, mucho más amplio y elevado de lo que pensasteis. Más allá de Dios, alcanza todo, se divide, sin embargo, en muchas gradaciones, según el grado de resfriamiento y del alejamiento de Dios a eso atado.

Si conociereis bien el Mensaje, entonces, sabréis que en ella ya hablé al respecto del divino-enteal, que se halla en la esfera divina, también del espíritu-enteal, que, a su vez, se divide en puro espíritu-enteal y en espíritu-enteal; a continuación, mencioné el escalón del meramente-enteal, al cual se atan, en escala descendiente, la materia fina y, por fin, la materia gruesa con todas sus diversas transiciones.

Sin embargo, como todo es enteal, excepto el propio Dios, nombré las diversas especies simplemente de divinal, puro espiritual, espiritual y enteal, además, la materia fina y la materia gruesa como diferentes gradaciones hacia bajo.

En la gran estructura básica existen, sin embargo, solamente dos: lo inenteal y lo enteal. Inenteal es Dios, mientras que Su irradiación debe ser nombrada de enteal. Algo diferente no existe: pues todo lo que existe más allá de Dios, se origina y desarrolla solamente desde la irradiación de Dios.

A pesar de que esto ya se evidencie muy claro del Mensaje, si la observareis correctamente, aún así, muchos oyentes y lectores comprenden mientras tanto como enteal solamente la región de la Creación entre lo espiritual y la materia fina, la región, desde onde provienen los seres elementares, como los elfos, las ondinas, los gnomos, salamandras; además de eso, también las almas de los animales, que nada de espiritual contienen en si.

En sí, eso hasta ahora no ha sido imaginado de modo errado, visto que esa región entre lo espiritual y la materia fina es lo simple meramente enteal, de lo cual ya se separaron lo divino, lo puro espiritual y lo espiritual. Es la más pesada de las camadas aún móviles en si, mientras desde esta, entonces, aún se separa y baja hacia la materialidad en resfriamiento continuo, a la cual en su primer resfriamiento, permanece como materia fina pesada, de la cual, entonces, aún se separa la masa, en si inmóvil, de la materia gruesa.

Pero, también, entre esas dos materias, en sus especies de materialidades extrañas unas a las otras, se hallan todavía muchas gradaciones especiales. Así, por ejemplo, la Tierra no es la más lenta y pesada de ellas. Existen en la materia gruesa todavía gradaciones, que son mucho más pesadas, mucho más densas, y donde, por esa razón, el concepto de espacio y tiempo se convierte aún mucho más restricto, totalmente diferente de lo que aquí, con una movilidad a eso atada aún más morosa y, por esa razón, también con posibilidad de desarrollo más lento.

De acuerdo a las especies de la movilidad, se forman en las regiones los conceptos de espacio y tiempo; pues en la mayor densidad y peso no solo los astros se mueven más lentamente, sino también los cuerpos carnales son más pesados y más compactos, con eso, también los cerebros son menos ágiles, en suma, todo es diferente con la, de esa forma, también totalmente diferente especie y efecto de las irradiaciones mutuas, las cuales son el impulso hacia el movimiento y, al mismo tiempo, nuevamente transformadas también sus consecuencias.

Precisamente porque todo en la Creación está sometido a una ley, las formas y los conceptos, según la especie de movilidad, que a su vez está atada al respectivo resfriamiento y a la densidad desde ahí resultante, tienen que mostrarse siempre diferentes en las diversas regiones.

Sin embargo, con eso nuevamente me desvío demasiado; pues hoy quiero primeramente ampliar un poco más el concepto sobre lo enteal.

En eso, recurro a una figura de expresión, a la cual ya dí anteriormente, y resumidamente afirmo:

Lo inenteal es Dios. Lo enteal es el manto de Dios. Algo diferente, además, no existe. Y ese manto de Dios tiene que ser conservado limpio por aquellos, que lo tejen o que pueden abrigarse en sus pliegues, a los cuales pertenecen también los espíritus humanos.

Por lo tanto, enteal es todo cuanto se halla más allá de Dios, y, por esa razón, la entealidad alcanza incluso la esfera divina, sí, esa propia esfera debe ser denominada de enteal.

Por ese motivo, debemos ahora establecer una diferenciación más sutil, a fin de no dejar surgir errores. ¡Es mejor que separemos los conceptos en “lo enteal” y “los enteales”!

Lo enteal” comprende todo más allá de Dios, porque es el lado opuesto de lo inenteal. Pero, lo enteal encierra en sí aún lo divinal, lo puro espiritual, lo espiritual con todas sus gradaciones especificas, sobre las cuales hasta ahora aún no entré en pormenores, toda vez que hoy, para la comprensión, iría aún demasiado lejos. Es necesario que antes sean fijadas primero las bases exactas de modo inamovible en la conciencia del espíritu humano, a partir de las cuales, solamente poco a poco, con pequeños pasos, podemos proceder a las ampliaciones, hasta que la comprensión, posible al espíritu humano, se haya convertido suficientemente amplia.

Por lo tanto, cuando en el futuro hablemos del enteal, se entenderá, entonces, con eso, lo enteal que, excepto Dios, todo alcanza. Cuan grande es eso, solamente reconoceréis en el transcurrir de futuras disertaciones; pues en eso no existen solamente las ya conocidas gradaciones descendientes, pero, también diversas variaciones importantes, una al lado de la otra, a través de cuya actuación se desarrolla la Creación.

Si hablemos, sin embargo, de los enteales en el plural, serán nombrados, con eso, aquellos enteales, bajo los cuales imaginasteis hasta ahora lo enteal como tal.

Pertenecen a estos todos los entes, que se ocupan con aquello, que las criaturas humanas de modo muy superfluo denominan de naturaleza, a la cual, por lo tanto, pertenecen mares, montañas, ríos, florestas, campiñas y campos, tierra, piedras y plantas, mientras que el alma del animal, a su vez, es algo diferente, pero, también se origina desde esa región del meramente-enteal.

Todo eso es muy acertadamente designado con la expresión “entes”. Elfos, ondinas, gnomos, salamandras son, por lo tanto, entes, que en su actividad se ocupan exclusivamente con la materia. En eso encontramos también la verdadera posibilidad de clasificación.

Pero existen también todavía entes, que actúan en lo espiritual, entes, que actúan en lo puro espiritual y entes, que actúan incluso en lo divinal.

Ese conocimiento debe quitar todo vuestro apoyo para el concepto de hasta ahora, porque supusisteis que espíritu se halle encima del enteal. Pero eso ocurre solamente para una muy determinada especie de enteales, para aquellos, que solo actúan en la materia, como los ya nombrados elfos, ondinas, gnomos, salamandras, del mismo modo, ocurre también en relación a las almas de los animales. No, sin embargo, para otras especies.

Por supuesto, no podéis imaginar que un ente, que actue en lo puro espiritual e incluso en lo divinal, deba estar bajo vosotros, espíritus humanos.

A fin de en eso llevar a una comprensión, tengo que primeramente explicar de modo más exacto la diferencia entre espíritu y ente; pues solo así consigo dar a vosotros una clave para el concepto cierto.

Entre las criaturas espíritu y ente, en sí, no existe en la Creación ninguna diferencia de valor. ¡Una diferencia existe solamente en la especie diversa y en la diferente necesidad de su actuación, desde ahí resultante! El espíritu, que también pertenece al grande enteal, puede seguir por caminos de su propia elección y actuar como corresponda en la Creación. El ente, sin embargo, se halla directamente bajo la presión de la voluntad de Dios, no tiene, por lo tanto, ninguna posibilidad de decisión propia, o como se expresa el ser humano, no tiene su libre-arbitrio propio.

Los enteales son los constructores y administradores de la casa de Dios, es decir, de la Creación. Los espíritus son huéspedes dentro de ella.

Actualmente, sin embargo, todos los entes en la Creación posterior se hallan encima de los espíritus humanos, porque los espíritus humanos no se sometieron voluntariamente a la voluntad de Dios hacia donde el desarrollo normal naturalmente habría conducido, pero dieron a su propia voluntad una otra dirección y, por eso, la intercalaron de modo a perturbar la armonía y la evolución constructiva y siguieron otros caminos que los deseados por Dios.

La especie de la actuación es, por lo tanto, la única medición de valor de una criatura en la Creación.

Bajo ese trabajo perturbador de los espíritus humanos, con su querer errado, mucho sufrieron los entes más pequeños, que actúan en la materialidad. Pero ahora estos entes se sirven diligentemente de la fuente de la fuerza viva, que vino para la Tierra con la voluntad de Dios, y toda la desgracia causada por los espíritus humanos se abate ahora de manera retroactiva por sobre estos autores.

Pero, también sobre eso hablaré más tarde. Hoy, el objetivo es formar el concepto para la base de la comprensión más amplia.

Los arcángeles en lo divinal son entes, toda vez que, bajo la mayor presión de la proximidad de Dios, ninguna otra voluntad sería posible además de aquello, que vibra puro y sin cambios en la voluntad de Dios.

Solamente a una distancia inmensa, que para vosotros es inconcebible, muy en el limite de la esfera divina, allá, donde el Burgo del Grial está anclado en lo divino como polo opuesto, se puede separar, por la primera vez, una conciencia de si propio en los eternos o, conforme estos a veces también son nombrados, los ancianos, que al mismo tiempo son los guardianes divinos del Santo Grial. Solamente la distancia de la proximidad de Dios dio la posibilidad para eso.

Y solamente desde allá en dirección hacia bajo pudieron se desarrollar, en distancias cada vez mayores de la proximidad de Dios, también las conciencias de si propia menores, las cuales, sin embargo, con eso, desgraciadamente también perdieron el apoyo efectivo y, por fin, se alejaron del vibrar de la pura voluntad de Dios.

Solamente debido a la distancia cada vez mayor pudo Lucifer antaño cambiarse y, en terquedad, cortar la ligazón para sí, con lo que abrió espontáneamente abismos, que con el tiempo quedaron intransponibles, y él, con eso, oscureciendo y convirtiéndose más pesado, hundió cada vez más. Así, en la comprensión y en el resfriamiento, él se convirtió espíritu, que poseía libre voluntad y con sus grandes capacitaciones, que el origen a él le había conferido, por fin, se hallaba en esta Creación como espíritu más fuerte.

Su voluntad errada trajo, entonces, el infortunio para todo lo espiritual, que inicialmente se sintió atraído por él y voluntariamente sucumbió, entonces, a los engaños. Voluntariamente; pues la decisión para su caída los propios espíritus humanos la hubieron que tomar según la ley en la Creación. Sin decisión propia para eso, se habría vuelto imposible para ellos poder hundir y ahora tener que caer.

Todavía, también en eso solamente se cumplió coherentemente la ley perfecta.—

Espíritus con voluntad propia, por lo tanto, no pueden de manera alguna quedar en la inmediata proximidad de Dios. ¡Eso está condicionado en conformidad con la ley, debido a la fuerza omnipotente de la Luz viva!—

Donde, pues, existen arcángeles, deben existir también otros ángeles. Eso ya está explicito en la palabra. Existen muchísimos en lo divinal, así como en lo puro espiritual y también en la región espiritual, todos los cuales, sin embargo, son entes.

Los entes, que son denominados de ángeles, vibran en la voluntad de Dios y son Sus mensajeros. Ellos ejecutan esa voluntad y la propagan.

Además de los ángeles, sin embargo, existen todavía innumerables entes que, entretejiéndose como pequeñas ruedas de un gran engranaje y, a pesar de eso, aparentemente autónomos, actúan fielmente en la construcción y en la conservación de la Creación entera, porque están firmemente anclados en la ley. Y, encima de todos ellos, se hallan guías especiales, proveídos de un poder inconcebible para las criaturas humanas, y, por su vez, encima de estos, se hallan guías aún más elevados y más poderosos, siempre de especie ajena a las anteriores.

Y así por delante, hasta hacia dentro de lo divinal. Es como una grande cadena, cuyas argollas irrompibles, actuando alegremente, atraviesan toda la Creación como los versos de un cántico de alabanza, que resuena en honor y alabanza de su Señor.

Reflexionad, aquello que aquí ves al vuestro alrededor, es solamente una copia grosera de todo lo que se halla más encima, que se configura siempre de forma más esplendida, más noble y más luminosa, mientras más cerca de la esfera de lo divinal le sea permitido estar. ¡En todas esas esferas, sin embargo, los entes actúan siempre exactamente según la voluntad de Dios, que reside en las leyes!

Todos los entes se hallan a servicio de Dios, para lo cual los espíritus primero tienen que declararse dispuestos voluntariamente, si quieren actuar de manera benéfica en la Creación. Si éstos siguen el camino, que en ella les es indicado con exactitud, y lo cual fácilmente pueden reconocer, apenas lo quieran, entonces, está reservado para ellos un camino de felicidad y de alegría; pues vibran, entonces, en común con los entes, que les ayudan a allanar los caminos.

Para cada camino errado, sin embargo, los espíritus tienen que obligarse ante una decisión muy especial. Con eso, sin embargo, producen solamente infortunio y crean para si el sufrimiento, por fin, la caída y lo haber-que-ser-expulsados de la Creación, hacia el embudo de la descomposición, como imprestables para el futuro desarrollo, deseado por Dios y condicionado en acuerdo con la ley, de todo cuanto hasta ahora se originó.

Solamente lo espiritual se desarrolló para el lado errado, para la perturbación de la armonía. A él le es ahora, después del Juicio, concedido, una vez más un plazo para el cambio por el Reino de los Mil Años deseado por Dios. ¡Si hasta allá no consiga alcanzar su absoluta firmeza hacia el bien, entonces, lo espiritual habrá que ser recogido nuevamente hasta aquél limite, donde no pueda desarrollarse para la autoconciencia, a fin de que finalmente reinen la paz y la alegría en los reinos de Dios par alas criaturas!

Así eres tu, criatura humana, la única que actúa perturbando en la deseada belleza de esta Creación, cuando ella ahora deberá ser erguida, para su necesaria transición a la condición de un paraíso de materia gruesa. Apuraos; ¡pues solamente a través de lo saber podréis todavía os elevar, criaturas humanas! Aprended con aquello, que yo a vosotros anuncio, construid desde eso vuestro nuevo camino, que tiene de os conducir vosotros hacia la Luz. La fuerza para eso vosotros la recibiréis, apenas abráis vuestras almas para eso.

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