Resonancias del Mensaje del Grial 1

de Abdrushin


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8. El beso de amistad

Mucho se ha hablado de eso en todo en mundo. En poesías, el beso de amistad fue embelezado y elevado muy alto en los mundos de los pensamientos. Todo eso, sin embargo, es solamente una configuración de fantasía, que se aleja mucho del suelo de la naturalidad.

Es un pequeño manto bonito, que el propio ser humano terreno, como en tantas cosas, ha hecho para si, para en él admirar a si o a otro. Sin embargo, admiración es totalmente inadecuada; pues en la realidad es hipocresía, nada más. ¡Un intento vergonzoso de alterar las leyes de la Creación, de desviarlas, privarlas de su maravillosa y sencilla naturalidad de modo deformador!

¡Seguramente es muchas veces diversa la intención de un beso, eso, sin embargo, no cambia en nada el hecho de que cada beso es siempre un beso, por lo tanto, un contacto de especie corporal, que, según la ley natural, desencadena un sentimiento, que jamás podrá ser diferente de lo que solamente corporal! Quién conoce mi Mensaje ya lo sabe. ¡El ser humano no debe siempre encubrirse de esa forma de cobardía, querer negar lo que realmente hace, pero debe siempre estar conciente de eso de modo muy claro! ¡Un hipócrita es todavía peor de que un malhechor!

La expresión “beso de amistad” ya presupone, muy determinantemente, la edad madurada.

¡El beso entre dos sexos, sin embargo, en la edad madurada, aunque con intencionada pureza, está bajo las vibrantes leyes primordiales de la Creación! Las evasivas ahí son ridículas. La criatura humana sabe muy bien que las leyes de la naturaleza no indagan por su opinión. El beso del amigo, del hermano, del padre a una joven o a una mujer, sigue siempre, a pesar de la más fuerte auto-ilusión, el beso entre dos sexos, no diferentemente cada beso de la madre en el hijo, apenas cuando este tenga edad madurada. ¡Las leyes de la naturaleza no conocen tampoco conceden ahí cualquier distinción. ¡Por eso, cada persona debe conservar mucho mayor reserva!

Sólo la manía del ser humano, de querer adaptar las leyes de la naturaleza a sus deseos, forma ideas tan contrarias a las leyes naturales como los besos de amistad, como las caricias entre parientes y los innumerables excesos que hay ahí. ¡Bajo los mantos de la mayor hipocresía, el ser humano busca pecar muchas veces incluso intencionalmente!

¡Nada se altera en este hecho de tales contrariedades a las leyes de la naturaleza, porque muchas personas se consideran realmente inocentes en esas transgresiones, y imaginan estar ahí totalmente puras! ¡Es y sigue siendo una desfiguración de las más puras leyes de la naturaleza, cuando éstas deben ser desnudas de su bella simplicidad por interpretación errónea! ¡Y ahí siempre sólo resulta algo enfermizo, porque cada abuso y cada desvío sólo devalúa, macula y rebaja el originalmente sano, que se encuentra en la ley!

¡Arrancad, por lo tanto, esa hipocresía! ¡Honrad por fin las leyes de la naturaleza en su sencilla y por lo tanto sublime grandiosidad así como ellas realmente son! ¡Os sintonizad vosotros simplemente en ellas y vivid de acuerdo con las mismas, conducid ahí también vuestro pensar, vuestro actuar, vuestras costumbres, dentro y fuera de vuestras familias, os tornad vosotros, por lo tanto, naturales en lo más puro sentido, entonces seréis también felices y ahí agradables a Dios! La vida enfermiza huirá entonces de vosotros. ¡Habrá sinceridad conjunta y recíproca entre vosotros, y muchas inútiles luchas de alma os serán evitadas, toda vez que sólo son consecuencia de tales ilusiones erróneas, para, muchas veces atormentando, os importunar a vosotros toda la vida terrena!

El enfermizo de eses juegos nocivos, de esas caricias falsas, que presentan, sin excepción, solamente bases puramente grueso-materiales, vosotros propios veis de modo más nítido en niños inmaturos e ingenuos de tierna edad. Niños que son excesivamente cubiertos de caricias por los parientes, digamos tranquilamente “importunados”, tienen siempre aspecto enfermizo. ¡También, casi todo niño manifiesta, intuitivamente, una aversión por tales cariños importunos, jamás voluntad, porque el niño es en la realidad “naturalmente ingenuo”! ¡Desde el principio, necesita siempre ser educado para soportar y corresponder a los cariños! ¡Ese educar para tal es, sin embargo, solamente deseo de los adultos que, debido a la madurez de su cuerpo de materia gruesa, sienten de modo instintivo la necesidad para tal! ¡El niño, no! ¡Todo eso dice muy claro de la peligrosa violación bajo la cual un niño es criminosamente sometido! ¡Sin embargo, poco a poco, él por fin se habitúa a eso y, por habito, siente entonces necesidad de eso, hasta que el propio cuerpo, en madurez, despierte en el instinto!

¡Es vergonzoso que la humanidad busque cubrir repetidamente las codicias y sus propias debilidades con hipocresías! O que cometa ahí actos impensados.

¡El ser humano debe saber que el legitimo amor, además, sólo es anímico! ¡Y todo lo demás es solamente instinto! El amor del alma, sin embargo, no tiene nada que ver con el cuerpo de materia gruesa, tampoco pide por eso, toda vez que la separación de todas las especies de la Creación permanece siempre perfecta. ¡Espiritual es espiritual, anímico es anímico, y corporal es y permanece siempre solamente corporal!

Con la muerte del cuerpo, no morirá una sólo partícula del alma. Eso muestra con toda la simplicidad que cada uno existe por si sólo, y que no ocurre ninguna mezcla.

Un beso lleno de alma, por ejemplo, existe solamente en la imaginación, porque cualquier beso es y permanece exclusivamente un acto grueso material. Lo que la persona anímicamente ahí intuye, es algo completamente a parte. El amor del alma sigue al lado del instinto corporal, no con él o incluso dentro de él.

Cualquier otra idea es una gruesa auto-ilusión, por no corresponder a las leyes de la naturaleza. Solamente el intelecto inventó ahí diversidades para su propia excusa, y para visar una nueva caricatura para mutilación de la Verdad, que en forma pura debía llevar las criaturas humanas hacia el despertar, al reconocimiento, con eso a la pureza y a la veracidad de sus conceptos, por fin, a la ascensión en dirección a la Luz.

¡Ser humano, ten por fin coraje de ser verdadero en todo cuanto lo hagas! También en el beso. ¡Rompe las configuraciones engañadoras, que tu vanidad y sensualidad te han creado! ¡Despierta!

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