Resonancias del Mensaje del Grial 1

de Abdrushin


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6. Servidores de Dios

De modo completamente infundado, muchas personas han supuesto hasta ahora que los servidores de las iglesias, templos, además, de todas las practicas religiosas, también deban ser considerados idénticos a servidores de Dios.

Ese concepto ha sido sembrado antaño, en la época del inicio y de la formación de cultos de todas las especies, por los servidores de esos propios cultos, que así se empeñaron en conseguir un prestigio que, personalmente, difícilmente podrían haber producido. ¡Y él ha sido conservado, sin que alguien hubiese ahí buscado comprender que en eso había daño en lugar de provecho para la humanidad, y, lo que es el principal, un desconocimiento de Dios!

¡Una persona, que esté con espíritu despierto en la Creación, que no se mantenga cerrada al sutil vibrar intuitivo de su alma, jamás conseguirá reconocer como verdad que se pueda servir realmente al gran y vivo Dios por el ejercicio de cultos, por el mendigar, que los seres humanos llaman de “orar”, o por las mortificaciones! ¡Con eso, sin embargo, nada dais a vuestro Dios! ¡Con eso, a Él nada ofrecéis! ¿Qué pretendéis, además, con eso? Vosotros mismos no sabréis contestar, cuando estuviereis ante el trono del juicio de Dios. Habréis que quedarse callados; ¡pues hicisteis todo eso solamente para vosotros! Para vuestra tranquilidad intima y para enaltecimiento, o en el desespero, en la aflicción.

Yo os digo: solamente aquél ser humano, que se encuentre de modo correcto en la Creación de su Dios, reconociéndose como una parte de la Creación y viviendo de acuerdo, ese es el verdadero servidor de Dios, poco importando de qué manera él trabaja para su indispensable sustento terreno. Se empeñará ahí siempre, como parte de la Creación, para adaptarse también a aquellas leyes, que actúan en la Creación de modo benéfico. ¡De esa forma, él favorece la propia Creación y sirve así a su Dios de la única manera correcta, porque por la adaptación correcta pueden originarse solamente felicidad y alegría, así como desarrollo progresivo!

Pero, para tanto, evidentemente, tiene que aprender a conocer la Creación.

¡Y eso a vosotros es necesario! Reconocer la voluntad de Dios, que reposa en la Creación y en ella se efectúa continua y espontáneamente. Exactamente con eso, sin embargo, jamás os ocupasteis hasta ahora de modo cierto. Sin embargo, con todos vosotros no ocurre de manera diferente de lo que como se estuvieses dentro de una gigantesca engranaje, en ella os debiendo mover, sin jamás poder alterar o mejorar algo ahí.

Pero si no estéis y no andéis correctamente en ella, entonces a vosotros os amenaza peligro por toda parte, os habréis que chocarse, podéis también caer y ser dilacerados. Precisamente como en una gigantesca casa de maquinas donde innumerables cadenas en continuo movimiento, perturbando la visión, deslizan entretejiéndose, las cuales amenazan gravemente cada laico, por toda parte, a cada paso, al entendido, sin embargo, solamente le sirven y son útiles. ¡Diferente no es con el ser humano en la Creación!

¡Aprended por fín a conocer correctamente ese engranaje, podéis y debéis utilizarlo entonces para vuestra felicidad! ¡Pero para eso tenéis que ser antes aprendices, como en toda parte! Y ahí, la mayor de todas las obras, esta Creación, no constituye ninguna excepción, pero es precisamente como en las obras humanas. Incluso el automóvil sólo da placer al que lo conoce. ¡A aquél que no sabe conducirlo, sin embargo, trae la muerte!

¡Tenéis, además, de modo palpable, millares de ejemplos ante vosotros en pequeñas cosas! ¿Por qué todavía no aprendisteis con ellos?

¡Todo eso, pues, puede ser reconocido de modo sencillo y natural! ¡Pero precisamente ahí estáis como que ante un muro! Broncos, indiferentes, con una porfía, que no es posible comprender. ¡Está en juego, por fin, vuestra vida, toda vuestra existencia, justamente aquí!

¡Solamente el propio constructor puede explicar a vosotros un mecanismo, o aquél a quién él ha instruido! ¡Así es aquí en la Tierra y no diferentemente en la Creación! Pero precisamente ahí quieren los seres humanos, que propiamente son solamente una parte de la Creación, saber por si todo mejor de lo que el Maestro, no quieren cualquier instrucción para la utilización del engranaje, al contrario, ellos mismos quieren enseñar las leyes básicas, las cuales buscan definir solamente por observación superficial de muy débiles derivaciones de aquello que es grande, verdadero, para cuyo presentir siempre se mantuvieron cerrados; por lo tanto, de un saber, jamás se puede hablar.

Y, sin embargo, ya por diversas veces ya os ha sido ofrecida a vosotros, llena de amor, la posibilidad de un reconocer, primero en trazos nítidos a través de las leyes, que Moisés pudo transmitir, después incluso por el Hijo de Dios, que busco transmitirlas para vosotros en parábolas e imágenes.

El contenido, sin embargo, no ha sido reconocido, pero si muy desfigurado, obscurecido y torcido por el mejor querer saber humano.

¡Ahora es dada, por la tercera y última vez, nuevamente la oportunidad, a través del Mensaje del Grial, de ver claramente las leyes de Dios en la Creación, para que los seres humanos puedan tornarse verdaderos servidores de Dios, de modo plenamente conciente, en alegre y jubilosa acción, conforme exige el verdadero servicio a Dios!

Alegría y felicidad pueden existir en toda la Creación. Miseria y aflicción, enfermedad y crimen, vosotros, seres humanos, sólos los criáis, porque hasta hoy no quisisteis reconocer donde se encuentra la inconmensurable fuerza, que a vosotros ha sido dada para el camino a través de todos los mundos, que tenéis que peregrinar para el desarrollo, por vuestro propio deseo.

¡Apenas cuándo os sintonicéis correctamente, entonces la fuerza os traerá a vosotros, obligatoriamente, luz del sol y felicidad! Así, sin embargo, os encontráis desamparados y minúsculos en ese engranaje que todo contiene, sin embargo, siempre aún os vanagloriáis, con pomposas palabras, de vosotros mismos y de vuestro saber, hasta que por último tendréis que caer debido a eses vuestros errores, que sólo se han originado de la ignorancia y del no querer aprender.

¡Despertad por fin! Tornados primero aprendices para recibir el saber, pues del contrario jamás lo alcanzareis.

Pues ante el Criador sois ahora mucho menos que un insecto. ¡Éste cumple fielmente la finalidad que tiene que cumplir, mientras vosotros, como espíritu humano, faltáis! Vosotros faltáis, debido al vuestro vanidoso querer saber, que no es saber alguno. ¡Las escuelas, que erigisteis, construidas por sobre ese falso saber, son cadenas, que os mantienen encadenados, que sufocan cualquier ascensión espiritual ya en el intento, porque vuestros maestros no pueden, ellos mismos, seguirlas!

¡Agradeced al Señor por os sacar ahora a la fuerza la posibilidad de seguir una existencia tan vacía y solamente perjudicial a todo, del contrario jamás podéis llegar al reconocimiento de la indignidad, que hoy os circunda a vosotros por toda parte y tiene que os hacer parecer ridículos en toda la Creación, como muñecos vacíos y grotescamente adornados, que llevan en si espíritus dormidos!

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