En la Luz de la Verdad

Mensaje del Grial de Abdrushin


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83. Convocado

¡Alemanes deben ser convocados para que se tornen el pueblo guía espiritual y terrenalmente! Innumerables libros lo señalan, y muchas buenas profecías y visiones, que no más pueden ser alejadas como productos de fantasía, repiten frecuentemente y siempre de nuevo con gran clareza el mismo sentido. Sin duda, muchos de eses libros han sido escritos solamente para erguir los alemanes en grande aflicción, a fin de no dejar que las cosas buenas sean totalmente sobrepujadas en el desespero por los malos resurgimientos de tales estados de aflicción; sin embargo, quién busca ocuparse seriamente con el futuro de ese pueblo, que primeramente tiene que salir de los escombros de la situación actual, pensará también que tiene que existir un granosito de sabiduría o verdad en las alusiones referentes a un gran futuro.

Digo, sin embargo, de modo totalmente intencional: “¡de los escombros de la situación actual!”, ¡pues hacia fuera de la propia situación actual sólo existe uno camino: ¡lo de más decadencia y caída!

¡Mirad una vez calmamente las personas, como son ahora! Buscad, solamente una vez con mucha atención, en la juventud más madura, la generación venidera, la próxima generación alemana. Ella está envenenada ya desde la base, tanto en el cuerpo como en el alma. Las pocas excepciones, que aún se presentan, se destacan como singulares, pero para un pueblo entero son casi como nada.

¡Esas excepciones parecen tan fuertemente exageradas en relación a su ambiente, cada vez más decadente, que comienzan a parecer grotescas y están próximas de caer en la burla general, siendo consideradas como no normales, enfermas, entusiastas y tontas inútiles!

Ese grotesco sobresalir, sin embargo, no es causado por esas excepciones loables, pero sí por el ambiente decadente, que, en su queda desesperada, cada vez más y más se aleja del estado de alma razonablemente normal. Las personas no más perciben esa su queda, que las aleja del suelo sano y firme, donde aquellos pocos todavía se encuentran, en el contrario, tienen la intuición errada, como si aquellos estuviesen devaneando de forma enferma en ilusiones pueriles, para, a cualquier momento, para la burla de todos, que caigan pronto, desilusionados.

Sin embargo, no tardará mucho, y sus ojos pederán toda la burla, dando lugar, en contrapartida, al pavor, cuando por ultimo habrán que reconocer que los demás, hasta ahora hechos ridículos, tenían el punto de vista correcto y firme, en cuanto ellos, sumergiendo en el peor barro, poco a poco se sofocan. ¡En el barro, que ellos mismos prepararon para sí, y que ahora, irresistiblemente, se abate por sobre sus cabezas!

Lo peor en eso es que ese estado calamitoso no debe ser atribuido a los enemigos de la Alemania, pero si a los propios alemanes.

Sin embargo, como en cocimiento toda la mugre es impelida hacia arriba, de esa forma también ocurre en esa grande época de fermentación. Toda vez que todo ahora se desplaza con enorme velocidad hacia el encuentro de un colosal proceso de purificación, se ve desde afuera solamente la espuma sucia o la escoria, elevada en turbiones del verdadero pueblo alemán, y que no más deja reconocer la base sana, haciendo creer que todo ya esté irremediablemente roto. ¡Sin embargo, no es así! Cuanto más la espuma sucia se concentra arriba, como cobertura, tanto más clara y pura se tornará la parte principal abajo de ella. Y entonces, cuando en la desilusión debido a acontecimientos horribles venga el enfriamiento del fervor, que causó la situación actual y la penuria resultante, se abrirá, desde abajo hacia arriba, una grieta tras otra en esa rígida escoria, poniendo a la muestra súbitamente la pureza y la clareza que se han formado bajo la cobertura sucia, gastada y perturbadora de los sentidos.

¡Pero entonces irrumpe victoriosamente, con inmensa fuerza, la esencia clareada , y arranca la escoria cada vez más resequida en sí, y que, en el futuro, no más puede permanecer de modo obstructivo entre los acontecimientos y el verdadero núcleo del pueblo!

El vencedor, sin embargo, no es una nueva y venidera generación, no es la juventud alemana de hoy, anímicamente tan enferma y miserablemente desarrollada, que se dejó envenenar, debiendo ser llevada como paja por el primer soplo de viento, ya que, inmatura, ha seguido veredas erradas, se desgastando en excesos hasta la destrucción de todo el verdadero apoyo. ¡El vencedor será el antiguo, lo de hasta ahora, que, purificado como acero, súbitamente se elevará de la confusión insensata, como un bloque inmoble, sobre lo cual, únicamente, podrá se realizar la nueva construcción!

Fijaos hacia dentro de vosotros mismos, oh hombres alemanes madurados, mujeres maduradas, no hacia la juventud en formación, que solamente puede y tiene que aprender con vosotros. ¡Vosotros lleváis el futuro en vosotros, únicamente vosotros, que todavía vivenciasteis el pasado como base!

¡Solamente sin comprender os deparasteis con la actuación insensata de hasta ahora y por eso todavía no interferisteis! ¡Ayudad finalmente la juventud debilitada con la antigua fuerza alemana, que no conoce condescendencia débil, y que con severidad en relación a si misma, así como a otro, se levanta como poderosa llama, temida por la falsedad, por la flojera y por la debilidad!

Era solamente espanto desmedido delante la posibilidad de los acontecimientos actuales, que paralizó de esa forma temporalmente vuestra invencible y saludable voluntad, pero no la concordancia o placer en la degradación del cuerpo y no menos tampoco del alma.

¡Y vosotros que, juntamente con las venideras generaciones, os dejasteis encadenar tanto, tenéis vosotros mismos el deber romper nuevamente las cadenas y, para eso, no esperar una solución por parte de los sucesores!

¡Vosotros, sin embargo, que esperáis cómodamente por la realización de elevadas profecías, contáis con ellas, no os engañad! Dónde no se actúa, ni la mejor profecía puede realizarse! El propio “aguardar” coloca un cerrojo delante de la posibilidad.

Y vuestras disputas sobre interpretaciones y las épocas de posibles realizaciones son tan peligrosas y nefastas para el futuro de Alemania, como la epidemia alemana de las constantes cisiones en la política interna, donde tenemos que constatar que hasta ahora no hubo aún un verdadero espíritu nacional alemán. ¡Él pudo ser encontrado solamente en personas aisladas! Solamente en peligro extremo, las masas quedaban a veces unidas, pero tampoco ni siempre. ¿Dónde es que hubo ahí un pueblo realmente alemán, animado por un espíritu libre y orgulloso? Cualquier intrigante podía manifestarse muy fácilmente, su juego maldoso siempre hallaba suelo fértil.

Danzando despreocupadamente, se oyen, con un dar de hombros, las quejas desesperadas de partes enteras del pueblo alemán, que sufren diariamente con el odio de los enemigos.

¡Promesas y profecías, sin embargo, hablan de un pueblo elegido! ¿Puede entrar en cogitación para eso, realmente, el pueblo alemán, como hoy se presenta? ¿Se muestra él como elegido? La respuesta para eso puedo reservarme.

Ser convocado es algo muy singular. Ya Cristo dijo advirtiendo: “Muchos son convocados, pero solamente pocos de ellos son elegidos!” Esto quiere decir que solamente pocos de los convocados alcanzan la realización del cumplimiento, toda vez que ellos mismos tienen que concretizar ese cumplimiento, ante esfuerzos férreos, actividad extraordinaria y trabajo dedicado. ¡Y igual ocurre con personas individuales, así también ocurre con los pueblos! Ser convocado significa simplemente traer hacia sí la facultad para el cumplimiento, no, sin embargo, que ese cumplimiento será lanzado al convocado en sus faldas. Solamente cuando el convocado, por lo tanto, el capacitado, se empeña totalmente, utiliza irrestrictamente sus facultades con dedicación férrea y que no se desvía, con arduos esfuerzos y búsquedas tenaces, a él le llega entonces al encuentro el auxilio de arriba, de manera extraordinaria, que lo conduce hacia la victoria, por lo tanto, para el cumplimiento de su convocación. Pero eso tampoco debe, nuevamente, ser mal comprendido; pues el venir al encuentro de ayuda poderosa y extraterrena no debe ser entendido figuradamente. La fuerza para la victoria final está siempre disponible. ¡El convocado solamente tiene que adelantarse con su trabajo ante su esfuerzo y la capacitación a él concedida, para que va hacia el encuentro de esa fuerza, la cual entonces se une a él!

Por lo tanto, totalmente diferente de lo que es frecuentemente imaginado por muchos convocados. ¡Ser convocado compromete! Un convocado recibe la espada de la victoria para la lucha, colocada en la mano, debido a sus facultades. Manejar y dar el golpe, él mismo tiene que hacerlo siempre. Por lo tanto, no paséis soñando una época, en la cual ya estáis destinados a hacer algo grande, época esa que, por si, tiene que os hacer vencer, así que os mováis. También para eso puede sobrevenir un “demasiado tarde”, con lo que una victoria posterior será dificultada diez veces, si, cien veces.

Como ahora cualquiera ve que el pueblo alemán, de la forma como ahora se presenta, no puede ser considerado como el “elegido”, que promesas, sin embargo, siempre traen la posibilidad hacia el cumplimiento, entonces está claro que muchos cambios tienen que efectuarse con el pueblo alemán. Voluntariamente él no se modifica, es lo que ya mostró en los últimos años, toda vez que el espíritu alemán ha declinado en lugar de subir, para lo que cada alemán tiene que contribuir con su parte. La consecuencia, pues, es que él será obligado a la fuerza a convertirse en la base y la tierra de cultivo para, a partir de la grande aflicción, dejar desarrollarse finalmente el indispensable espíritu alemán. Lo que el sosiego y la alegría no alcanzan, seguramente alcanzará por último el sufrimiento. Y si los sufrimientos de hasta ahora aún no son suficientes, entonces habrán que venir más pesados y más duros de lo que hasta entonces, y un dia será alcanzado aquél punto, en que toda la oposición obstinada quiebra, o se somete. Entre el quebrar y el someterse el ser humano individual aún tiene siempre la libre elección, visto que tiene que cosechar la recompensa por ambos, de acuerdo a la especie de su decisión.

Cuanto más prójimo el cumplimiento, tanto mayor ha que ser aguardado el sufrimiento. Feliz aquél, cuya decisión resulte en su felicidad.

El pueblo elegido, evidentemente, no puede, en el acontecimiento universal, quedar limitado a solamente una nación. Por esa razón, no es imaginado ahí el pueblo alemán, en el sentido más restricto, como, de modo alguno, una nación en sí entra en consideración en acontecimientos universales, aunque pueda representar un papel en eso para la efectuación de muchos acontecimientos. La especie y la extensión de su papel cada nación las desarrolla para sí, sola.

Lo que aquí, en la venidera era universal, es determinante de forma exclusiva, es la raza, no, sin embargo, una nación. La raza blanca es la superior de todas en el desarrollo por ocasión de la decisión. Ahí, no más importa que la Asia y otros continentes ya hayan sido anteriormente más adelantados de lo que la Europa de antaño. En la época en que ahora debe ser hecho el ajuste final de cuentas, no solamente para estos seres humanos terrenos, pero para toda esta parte del Universo, a la cual pertenece esta Tierra. Únicamente el respectivo estado, en la hora de la decisión, es determinante, no más. Y en eso, en la Tierra, la raza blanca se encuentra ahora en primer lugar. Por ese motivo también entra en consideración terrenamente la Europa como campo de batalla. Ya me he referido claramente en la disertación “Dioses, Olimpo, Valhalla” *(Disertación Nro 82) al hecho de que cada reencarnación ocurre en un ambiente en estado análogo al del alma que se encarna. Un blanco, en acentuado retroceso del escalón espiritual, puede, por lo tanto, ser encarnado en una tribu inferior de negros, de la misma forma, naturalmente, en sentido contrario. ¡En la raza blanca es de ser considerado, de ahora en adelante, como lo supremo, el verdadero espíritu alemán! El espíritu alemán en toda su limpidez y grandeza. El impulso para eso él ya ha tomado varias veces, nunca, sin embargo, ha alcanzado la verdadera altura, excepto en personas aisladas, que, además, siempre tienen que ir adelante. Esas personas aisladas mostraban las capacidades de su raza. El espíritu alemán debe tornarse ejemplo y también guía en la ultima ascensión de la humanidad terrena. ¡El espíritu, no como es ahora, pero sí como debe tornarse, como también puede tornarse, de acuerdo con sus facultades, y como también se tornará infaliblemente en el vivenciar venidero!

Sin embargo, ahí también no debe ser entendida exclusivamente la nación que se denomina alemana. Cada concepto en un acontecimiento universal va mucho más allá, no es tan restricto. Ese anhelado espíritu alemán cualquiera ciudadano de otras naciones puede llevar por predisposición dentro de si. Debe ser entendido objetivamente por sus facultades, de modo algun nacionalmente. Sin embargo, los que pertenecen al pueblo alemán llevan dentro de si principalmente todas las características básicas indispensables para ese espíritu del futuro, al cual queda reservada victoria incondicional y liderazgo en la humanidad.

Cuidad, por eso, oh alemanes, emplead toda la fuerza, a fin de que vosotros, convocados a causa de vuestra predisposición, también seáis elegidos. El pueblo elegido se constituirá de los seres humanos individuales elegidos, para lo que tenéis todas las prerrogativas. Por eso él se constituirá también no solamente de alemanes, pero también de partes de otras naciones, las cuales, evaluadas espiritualmente, pertenecen a él. No se detienen en las fronteras del país alemán.

¡No desperdiciéis la elevada misión que en eso os aguarda! Arrancaos de esa superficialidad de los actuales pensamientos de toda la vida contemporánea y tornaos aquello que podéis y debéis ser: un espíritu, un pueblo, que, conduciendo, ha de caminar de modo ejemplar hacia delante de los demás. Si perdáis el tiempo precisamente determinado para eso, cuando todo el cosmos actúa apoyando, os aguardará, en lugar de ascensión, caída de ímpetu tan espantoso, que vosotros, como definitivamente condenados, nunca más podréis llegar hacia la ascensión. ¡Ser convocado compromete para el máximo desarrollo de fuerza! ¡Guardad esa advertencia en la memoria para siempre!

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