En la Luz de la Verdad

Mensaje del Grial de Abdrushin


1.LIBRO ◄ ► 2.LIBRO
Deutsch
English
Francais
Português
Русский
Український
Magyar
Česky
Slovensky
Contenido


49. La diferencia en el origen entre el ser humano y el animal

Para aclarar la diferencia del origen entre el ser humano y el animal, se hace indispensable una división más pormenorizada de la Creación de lo que hasta ahora. Con las expresiones usuales como “alma colectiva” del animal, ante el “yo” personal del ser humano, no es hecho lo suficiente para eso, a pesar de ser, en sí, pensadas ya muy acertadamente. Pero se delinea ahí, muy ampliamente, solamente lo general y lo que se halla más prójimo al terrenal, sin embargo, no se menciona la propia diferencia.

Necesario se hace aquí conocer el desenvolvimiento de la Creación que está explicado en la disertación “Desenvolvimiento de la Creación”. *(Disertación Nro. 52)

Para una visión general más fácil, sean una vez más reproducidos los principales escalones hasta ahora mencionados, desde arriba hacia abajo:

1. Divino:Divino-inenteal
Divino-enteal
2. Espíritu-enteal:Espíritu-enteal conciente
Espíritu-enteal inconciente
3. Enteal:Enteal conciente
Enteal inconciente
4. Materia:Materia fina
Materia gruesa

El ser humano tiene su origen espiritual en el espíritu-enteal inconciente. El animal, por su parte, tiene su origen enteal en el enteal inconciente. Entre estos dos escalones hay una diferencia gigantesca. El núcleo vivificador del ser humano es espíritu. El núcleo vivificador del animal, sin embargo, es solamente enteal.

Un espíritu se encuentra muy arriba del enteal; el origen interior del ser humano, por consiguiente, también mucho más elevada de lo que lo del animal, mientras ambos tienen en común solamente el origen del cuerpo de materia gruesa. Sin embargo, el espíritu del ser humano, con el tiempo, ha perfeccionado su cuerpo de origen meramente animal más de lo que fue posible a la esencia del animal.

La doctrina del desenvolvimiento natural del cuerpo de materia gruesa, empezando desde el cuerpo animal más inferior hasta el cuerpo del ser humano, es, por esa razón, correcta. Muestra bajo todos los aspectos el trabajo progresivo y sin lagunas de la voluntad criadora en la naturaleza. Una señal de la perfección.

En esa doctrina fue cometido solamente un error, además, también grande, de no se haber ido más allá de la materia gruesa. Cuando se dice que el cuerpo humano, es decir, el manto de materia gruesa del ser humano, desciende del cuerpo animal, que ya existía antes del cuerpo humano, entonces eso está cierto. Esos cuerpos, sin embargo, no constituyen ni el ser humano ni el animal, pero solamente pertenecen a ellos como algo necesario en la materia gruesa. Querer concluir desde ahí, sin embargo, que también la vitalidad interior del ser humano desciende de la del animal es un error imperdonable y desencaminador, que tiene que despertar discordancia. Debido a esa discordancia surge también, en tantas personas, la saludable intuición contra semejante acepción errónea. Por un lado, ellas se sienten atraídas por la justeza de la acepción en la parte referente a los cuerpos, por otro lado, sin embargo, repelidas a causa de la grosera negligencia que quiere, sin más ni menos, entretejer conjuntamente el origen interior.

La ciencia, de hecho, hasta ahora mal era capaz de otra cosa sino afirmar que el ser humano, en el desenvolvimiento natural, por fin tiene que decender del animal y, en primer lugar, de un animal semejante al macaco que, en su forma, más se acercaba del cuerpo humano, porque ella hasta ahora solamente consiguió ocuparse con aquello que es material. Preponderantemente hasta solamente con la materia gruesa, que constituye una parte muy pequeña de la Creación. Y de ésta, ella también solamente conoce las exterioridades más gruesas. En la realidad, por lo tanto, infinitamente poco, tanto cuanto nada. Hoy ella incluso consigue utilizar, finalmente, diversos elementos de más valía, pero aún no los conoce en su esencia real, habiendo forzosamente que se contentar con algunas palabras extranjeras que coloca en el lugar del saber. Esas palabras designan exclusivamente la clasificación interina de algo existente y ya utilizable, pero cuya naturaleza esencial no se conoce, y mucho menos aún el origen.

El enteal, sin embargo, y mucho más aun el espiritual se encuentran por sobre de todo cuanto es material, son, de la Tierra en dirección al alto, la continuación hasta el origen de todo cuanto existe, o, lo que es más natural, desde arriba hacia abajo, lo que precedió el material en el desenvolvimiento.

Se debe llevar en consideración que todo el espiritual, como también todo el enteal, necesita evidentemente, y condicionado de modo natural por el desenvolvimiento, del manto de un cuerpo de materia gruesa, apenas cuando, en obediencia a las leyes de evolución, penetre, como factor formador y núcleo vivo, hasta la materia gruesa. Cada discordia se deshacerá pronto, cuando finalmente o se progrese más hacia arriba en todo el investigar, es decir, para allá de todo lo que es material, o cuando se consiga seguir el camino natural de desenvolvimiento desde arriba hacia abajo. Es llegado el tiempo en que se debe dar el paso para tanto. Sin embargo, la mayor cautela es requerida ahí, a fin de que el saber espiritual, que trae de modo evidente la lógica en sí, se no le pase desapercibido rebajado para ignorante fantasía. Se debe poner atención que el enteal y el espiritual también solamente pueden ser abordados con espíritu claro, libre, no como en el material, con balanzas, bisturís y tubos ensayo.

Sin embargo, tampoco con espíritu limitado o con prejuicio, conforme se intenta tantas veces. Eso se prohíbe por si sólo de manera intraspasable, según las leyes vigentes de la Creación. En eso, una pequeña criatura humana, aunque con la mayor arrogancia, nada podrá torcer en la férrea voluntad de su Criador en Su perfección.

La verdadera diferencia entre el ser humano y el animal se encuentra, por lo tanto, exclusivamente en su intimo. El animal, después de desnudar el cuerpo de materia gruesa, también solamente puede regresar al enteal, mientras el ser humano vuelve al espiritual, que se halla mucho más arriba.

El ser humano consigue, en cierto sentido, bajar muchas veces al nivel del animal, sin embargo, siempre tiene que permanecer ser humano, ya que le es imposible esquivarse a la responsabilidad que su germen posee en su origen espiritual; el animal, sin embargo, con su origen solamente enteal, nunca pode elevarse a la condición de ser humano. La diferencia entre los cuerpos reside, sin embargo, solamente en la forma y en el desenvolvimiento más noble en la criatura humana, provocado por el espíritu después que penetró en el cuerpo de materia gruesa. *(Disertación Nro. 7: La creación del ser humano)

Mensaje del Grial de Abdrushin


Contenido

[Mensaje del Grial de Abdrushin]  [Resonancias del Mensaje del Grial] 

contacto