En la Luz de la Verdad

Mensaje del Grial de Abdrushin


1.LIBRO ◄ ► 2.LIBRO
Deutsch
English
Francais
Português
Русский
Український
Magyar
Česky
Slovensky
Contenido


44. El Santo Grial

Innumeras son las interpretaciones de las composiciones poéticas que existen sobre el Santo Grial. Los más serios eruditos e investigadores se han ocupado con ese misterio. Mucho de eso tiene elevado valor ético, sin embargo, todo trae en si el gran error de solamente mostrar una construcción que parte del plano terreno hacia arriba, mientras hace falta lo principal, la antorcha de luz desde arriba hacia abajo, la única que podría traer la vivificación y el aclaramiento. Todo cuanto se esfuerza desde abajo hacia arriba tiene que detenerse en el umbral de la materia, aunque le haya sido concedido lo que de más elevado pueda obtener. En la mayoría de los casos, sin embargo, aunque con condiciones preliminares favorables, mal puede ser recorrida la mitad de ese camino. ¡Cuan largo, sin embargo, todavía queda el camino hacia el verdadero reconocimiento del Santo Grial!

Esa intuición de la inaccesibilidad se torna, por fin, perceptible en los investigadores. El resultado de eso es que ahora buscan considerar el Grial como siendo una designación puramente simbólica de un concepto, a fin de así darle aquella altitud, cuya necesidad para tal designación intuyen muy correctamente. Con eso, sin embargo, en la realidad, van hacia tras, no hacia adelante. Hacia abajo, en lugar de hacia arriba. Se desvían del camino cierto ya contenido en parte en las composiciones poéticas. Solamente éstas dejan presentir la verdad. Pero también solamente presentir, porque las elevadas inspiraciones y las imágenes en sueños de los poetas han sido demasiado terrenalizadas en la transmisión, por la participación activa del intelecto. Dieron a la retransmisión de lo espiritualmente recibido el imagen de su ambiente terrenal contemporáneo, a fin de tornar el sentido de sus obras poéticas más comprensible a las criaturas humanas, lo que, pese a eso, no han conseguido, porque ellos propios no pudieron acercarse del núcleo propiamente dicho de la verdad.

Así ha sido dada, de antemano, una base incierta para las ulteriores investigaciones y búsquedas; colocado con eso un restricto limite a cada éxito. No es, por lo tanto, de sorprenderse que por último solamente se pudiera pensar en un mero simbolismo, transfiriendo la redención por el Grial para el intimo de cada ser humano.

Las interpretaciones existentes no son destituidas de grande valor ético, pero no pueden tener ninguna pretensión de constituir un aclaramiento de las obras poéticas, y mucho menos aún de acercarse de la verdad del Santo Grial.

Tampoco se entiende por Santo Grial el cáliz del cual el Hijo de Dios se sirvió en el fin de su trayectoria terrena por ocasión de la ultima cena junto a sus discípulos, y en lo cual ha sido recogida, después, su sangre en la cruz. Ese cáliz es un recuerdo sagrado de la sublime obra redentora del Hijo de Dios, pero no es el Santo Grial, para cuyo alabanza los poetas de las leyendas han sido agraciados. Esas obras poéticas han sido erradamente interpretadas por la humanidad.

¡Debían ser promesas provenientes de elevadísimas alturas, cuyas realizaciones las criaturas humanas tienen que esperar! Hubiesen sido interpretadas como tales, entonces, seguramente, ya hace mucho, otro camino hubiera sido también encontrado, que podría conducir las investigaciones aún un poco más adelante de lo que hasta ahora. Pero así tubo que presentarse, por ultimo, un punto muerto en todas las interpretaciones, porque jamás pudo ser alcanzada una solución total, sin lagunas, toda vez que el punto de partida de cada investigación se encontraba de antemano en base errada, debido a la concepción errada de hasta entonces. — —

¡Jamás un espíritu humano conseguirá, esté él también por fin en su mayor perfección e inmortalidad, poder estar delante del Santo Grial! Por tal motivo, tampoco jamás puede bajar desde allá hasta la materia, a la Tierra, una noticia satisfactoria sobre eso, que no sea a través de un mensajero que haya sido enviado desde allá. Para el espíritu humano, por lo tanto, el Santo Grial tendrá que permanecer siempre y eternamente un misterio.

Que siga el ser humano en aquello que pueda comprender espiritualmente y busque, antes de nada más, cumplir todo aquello que esté en sus fuerzas, y llevarlo hacia la más noble florescencia. Lamentablemente, sin embargo, en su anhelo siempre extiende de buen agrado la mano para mucho más allá, sin desenvolver su real capacidad, con lo que comete así una negligencia, que no lo deja alcanzar ni siquiera aquello de que seria capaz, en cuanto que lo deseado, de cualquier forma, jamás podrá alcanzar. Se priva con eso de lo que hay de más bello y más elevado en su verdadera existencia, obtiene solamente un completo faltar del cumplimiento de su finalidad existencial. — — —

El Parsival es una gran promesa. Las faltas y errores que los poetas de las leyendas añadieron, a causa de su pensar demasiado terreno, desfiguran la verdadera esencia de esa figura. Parsival es uno con el Hijo del Hombre, cuya venida el propio Hijo de Dios ha anunciado. *(Disertación Nro. 10: Hijo de Dios y Hijo del Hombre) Un Enviado de Dios, habrá él que pasar por las más difíciles penurias terrenas con una venda ante los ojos espirituales, como ser humano entre los seres humanos. Liberto de esa venda después de determinado tiempo, debe reconocer nuevamente su punto de partida y, con eso, a si propio, así como ver delante de si nítidamente también su misión. Esa misión igualmente traerá una redención de la humanidad que busca sinceramente, atada a un riguroso Juicio. Para tanto, no puede ser supuesta una persona cualquier, mucho menos aún se deba reconocer en eso la posible experiencia vivencial de muchos o incluso de todos los seres humanos; pero solamente un muy determinado, elegido, especialmente enviado traerá esa posibilidad en si.

En las leyes inamovibles de toda la voluntad divina no es posible ocurrir diferentemente, si no que cada cosa, después del recurrido del desenvolvimiento en su más alta perfección, pueda regresar nuevamente al punto de partida de su ser original, nunca, sin embargo, más allá de éste. Así también el espíritu humano. Él tiene origen como semilla espiritual en el espíritu-enteal, para donde pueda regresar, como espíritu conciente en forma enteal, después de su recurrido a través de la materialidad, habiendo alcanzado la más alta perfección y adquirido pureza viva. Su camino consigue conducirlo, en la mejor de las hipótesis, hasta la antesala del Burgo del Grial, que se halla como el más elevado en el espíritu-enteal y en él constituye el portal para los escalones del trono, en lo cual el origen de todo el ser, Dios-Padre, en su inentealidad divina, se envuelve temporalmente en el manto del divino-enteal, por lo tanto, toma forma. Ningun espíritu-enteal, por más elevado, puro y radiante que sea, consigue ultrapasar el limite del divino. El limite y la imposibilidad de ultrapasarlo reside aquí también, como en las esferas o planos de la Creación material, simplemente en la naturaleza de la cosa, en la heterogeneidad de la especie.

Como supremo y más elevado está el propio Dios en Su inentealidad divina. En la secuencia, como lo más cerca, un poco más abajo, viene el espíritu-enteal. Ambos son eternos. A éste solamente entonces se ata, bajando más y más hacia bajo, la obra de la Creación material, iniciando con la materia fina gaseosa, tornándose, en planos o esferas descendentes, cada vez más densa, hasta por fin a la materia gruesa, visible a los seres humanos. La materia fina de la Creación material es lo que los seres humanos nombran de más Allá. Por lo tanto, aquello que se encuentre más allá de su capacidad de visión terrenal y grueso-material. Ambas, sin embargo, son parte de la obra de la Creación, no siendo eternas en su forma, pero sujetas a la modificación para fines de renovación y de la reanimación.

En el punto de partida más alto del eterno espíritu-enteal se encuentra entonces el Burgo del Grial, espiritualmente visible y palpable, porque aún es de la misma especie espíritu-enteal. Ese Burgo del Grial contiene un recinto que, a su vez, se halla en el limite más extremos en dirección al divino, siendo, por lo tanto, aún más etéreo de lo que todo lo más del espíritu-enteal. En ese recinto se encuentra, como garantía de la bondad eterna de Dios_Padre y como símbolo de Su más puro amor divino, e igualmente como punto de partida directamente de la fuerza divina: ¡el Santo Grial!

Es una copa donde algo como sangre rubro burbuja y ondula ininterruptamente, sin jamás transbordar. Radiantemente envuelta por la más clara luz, solamente a los más puros de todos los espíritus-enteales es concedido poder mirar hacia esa luz. ¡Y éstos son los guardianes del Santo Grial! Cuando se dice en las obras poéticas que los más puros de los seres humanos son destinados a tornarse guardianes del Grial, ese es un punto que el poeta agraciado ha transportado demasiado para el plano terreno, porque no ha conseguido expresarse de otra manera. Ningún espíritu humano puede ingresar en ese recinto sagrado. Aunque en su mayor perfección de entealidad espiritual, después de su regreso del recurrido a través de la materialidad, aún no está suficiente eterizado para poder transponer el umbral, es decir, el limite para ese recinto. Aunque en su perfeccionamento máximo en la entealidad, es demasiado denso para tanto. Una eterización mayor para él, sin embargo, equivaldría a una completa desintegración o combustión, toda vez que su especie, ya en el origen, no es apta para tornarse aún más radiante y luminosa, es decir, aún más etérea. Ella no lo soportaría.

Los guardianes del Grial son eternos, puro-espirituales, que jamás han sido seres humanos, los ápices de todo el espíritu-enteal. Necesitan, sin embargo, de la fuerza divino-inenteal, dependen de ella como todo lo más depende del divino-inenteal, el origen de toda la fuerza, Dios-Padre.

De tiempos en tiempos, entonces, en el dia de la Paloma Sagrada, surge la Paloma sobre el cáliz, como señal renovado del inmutable amor divino del Padre. Es la hora de la unión, que trae la renovación de la fuerza. Los guardianes del Grial la reciben con humilde devoción, y pueden entonces retransmitir esa fuerza milagrosa recibida.

¡De eso depende la existencia de la Creación entera!

Es el momento en que en el Templo del Santo Grial, el amor del Criador se derrama radiantemente para un nuevo existir, para nuevo impulso criador que, bajando, se distribuye por el Universo entero en forma de pulsaciones. Un estremecer traspasa ahí todas las esferas, un temblor sagrado de alegría presentida, de inmensa felicidad. Solamente el espíritu de las criaturas humanas terrenas permanece de lado, sin intuir lo que está aconteciendo justamente a él, cuán inmensa dádiva toscamente recibe, porque su auto-restricción en el intelecto no más permite la comprensión de tal grandiosidad.

¡Es el momento del aprovisionamiento de vida para la Creación entera!

Es la continua e indispensable repetición de una confirmación del pacto, que el Criador mantiene en relación a Su obra. Se un dia tal aflujo fuese interrumpido, estuviese suspenso, todo cuanto existe tendría que secar poco a poco, envejecer y decomponerse. ¡Resultaría entonces el fin de todos los días y solamente restaría el propio Dios, como era en el principio! Porque únicamente Él es la vida.

Ese fenómeno está transmitido en la leyenda. Es incluso hecha alusión, como todo tiene que envejecer y perecer, si el dia de la Paloma Sagrada, es decir, el “desvelar” del Grial, no vuelva, en el envejecimiento de los caballeros del Grial, durante el tiempo en que Amfortas no más desvela el Grial, hasta la hora en que Parsival surge como Rey del Grial.

¡El ser humano debería alejarse de la idea de considerar el Santo Grial solamente como algo inconcebible; pues existe realmente! Sin embargo, es negado al espíritu humano, por su naturaleza, poder contemplarlo una vez siquiera. Pero las bendiciones, que desde él fluyen y que pueden ser retransmitidas por los guardianes del Grial y que también son retransmitidas, ésas los espíritus humanos las pueden recibir y usufructuar. En ese sentido, algunas interpretaciones no pueden ser tomadas en cuenta de totalmente erradas, bajo la condición que no intenten incluir en sus explicaciones el propio Santo Grial. Son ciertas y, sin embargo, tampoco lo son.

El aparecimiento de la Paloma en el dia determinado de la Paloma Sagrada indica la misión periódica del Espíritu Santo; pues esa Paloma se halla en intima relación con él. Pero es algo que el espíritu humano solamente es capaz de comprender por imágenes, porque conforme la naturaleza de la cosa, aunque tenga lo más alto desenvolvimiento, en la realidad solamente puede pensar, saber e intuir hasta allá de donde él propio vino, es decir, hasta aquella especie que es una con su más pura condición de origen. Éste es el eterno puro espíritu-enteal. Ese limite él jamás podrá ultrapasar, ni siquiera en el pensar. Algo diferente tampoco nunca podrá comprender. Eso es tan evidente, lógico y sencillo, que toda persona puede acompañar ese curso de pensamientos.

¡Lo que, sin embargo, exista encima de eso, será y deberá ser y permanecer, por esa razón, siempre un misterio para la humanidad!

Cada ser humano vive por eso en una ilusión errada, se imagina tener Dios en si, o ser él propio divino, o poder tornarse divino. Tiene en si puro-espiritual, pero no divinal. Y hay en eso una diferencia intransponible. Él es una criatura, y no una parte del Criador, conforme tantos buscan persuadirse. El ser humano es y sigue sendo una obra, jamás podrá tornarse mestre.

Por consiguiente, también es errado cuando se declara que el espíritu humano viene del propio Dios-Padre y a Él regresa. El origen del ser humano es el espíritu-enteal, no el divino-inenteal. Solamente podrá, por lo tanto, en el caso de alcanzar la perfección, regresar al espíritu-enteal. Correctamente hablando, el espíritu humano se origina del Reino de Dios y por eso también, cuando haya se tornado perfecto, podrá regresar nuevamente para el Reino de Dios, no, sin embargo, para Él propio. El Reino de Dios es el puro espíritu-enteal.

El Hijo de Dios se ha tornado el mediador entre el divino-inenteal y el puro espíritu-enteal. Él parte del divino-inenteal hacia el espíritu-enteal, como él antaño también vino para la materia. La venida del Hijo del Hombre trae la conclusión de la elevada misión divina del Hijo de Dios. Después del cumplimiento, el Hijo de Dios volverá nuevamente para el divino-inenteal, en cuanto que el Hijo del Hombre asume en su lugar la función del mediador, tornándose así el guía de los guardianes del Santo Grial, el Rey del Grial, que vela el cáliz sagrado.

El Hijo del Hombre se tornará para el espíritu humano entonces el A y el O, porque él dará el inicio y el fin para la capacidad de comprensión del espíritu humano; pues él consigue atravesar el limite para el divino-inenteal y, de esa forma, comprender todo con la vista.

Mensaje del Grial de Abdrushin


Contenido

[Mensaje del Grial de Abdrushin]  [Resonancias del Mensaje del Grial] 

contacto