En la Luz de la Verdad

Mensaje del Grial de Abdrushin


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38. Creencia

La creencia no es así, como la mayoría de los así llamados fieles la demuestra. La verdadera creencia solamente surge, cuando la persona se haya enterado totalmente del contenido de los Mensajes de Dios, y con eso los haya transformado en convicción viva y voluntaria.

Mensajes de Dios provienen a través de la Palabra de Dios, así como a través de Su Creación. Todo da testigo de Él y de Su voluntad. Apenas cuando una persona pueda vivenciar, concientemente, todo el evolucionar y el existir, su intuir, pensar y actuar serán una única y alegre afirmación de Dios. Silenciará entonces, no hablara mucho sobre eso, se ha tornado, sin embargo, una personalidad que, con esa adoración silenciosa a Dios, la cual también puede ser denominada de confianza en Dios, estará de modo firme y seguro en la Creación entera. No se entregará a devaneos fantasiosos, no caerá en éxtasis, tampoco vivirá en la Tierra solamente en lo espiritual, pero cumplirá con sentido común y sano coraje su obra terrena, empleando también ahí hábilmente el intelecto frío como arma afilada, en la necesaria defensa en casos de agresión, sin naturalmente tornarse injusta. No debe absolutamente tolerar, callada, cuando le ocurre una injusticia. De lo contrario sostendría y fortalecería el mal con eso.

¡Existen, sin embargo, muchísimas criaturas humanas que solamente se imaginan fieles! A pesar de toda la concordancia interior sobre la existencia de Dios y de Su actuación, temen la sonrisa de los escépticos. Les es desagradable y penoso, pasan en las conversaciones por encima de eso silenciosamente con expresión diplomática en la fisonomía, haciendo, a causa del embarazo, constantemente concesiones a los escépticos, ante su comportamiento. ¡Eso no es creencia, pero un mero asentimiento interior! Reniegan de esa forma, en la realidad, a su Dios, a Quién oran a las escondidas y de Quién esperan, por eso, todo lo que es bueno.

La falsa consideración en relación a los escépticos no puede ser disculpada con las palabras de que para los “fieles” el tema es “demasiado sagrado y serio”, para que ellos puedan querer exponerlo a eventual escarnio. ¡Eso tampoco aún puede ser denominado modestia, pero solamente baja cobardía! ¡Hablad por ultimo con toda franqueza, de cual Espíritu sois hijos! ¡Sin miedo delante de cada persona, con aquel orgullo que corresponde a la filiación de Dios! Sólo entonces también los escépticos, por fin, se verán obligados a refrenar su sarcasmo, que solamente denuncia inseguridad. Ahora, sin embargo, él sólo está siendo cultivado y nutrido por el medroso comportamiento de tantos “fieles”.

Esas personas se engañan a si mismas, porque dieron a la palabra “creencia” un sentido muy diferente de lo que esa palabra requiere. ¡La creencia precisa ser viva, es decir, debe tornarse más de lo que convicción, tornarse acción! Se tornará acción apenas haya traspasado todo, todo el intuir, el pensar y el actuar. Ella debe, partiendo desde dentro, en todo lo que hace parte del ser humano, tornarse discretamente palpable y visible, es decir, una evidencia. No se la debe usar ni como disfrace, ni como escudo; al contrario, todo lo que se torna exteriormente perceptible debe resultar exclusivamente de la irradiación natural del núcleo interior espiritual. Hablando popularmente, la verdadera creencia debe ser, por lo tanto, una fuerza que, irradiando del espíritu del ser humano, penetre su carne y su sangre, tornándose así una única evidencia natural. ¡Nada de artificial, nada de forzado, nada de aprendido, sino solamente vida!

Mirad para muchos fieles: éstos afirman que creen firmemente en la continuación de la vida después de la muerte, aparentemente sintonizan también sus pensamientos en eso. ¡Pero si alguna vez les fuera dada la oportunidad de obtener una prueba de vida del más Allá, afuera de la más sencilla observación cotidiana, se asustan o quedan profundamente abalados! Con eso muestran justamente que en el fundo no estaban así tan convictos de la vida del más Allá; pues del contrario tal prueba ocasional les debería parecer absolutamente natural. No deberían, por lo tanto, ni asustarse, ni estremecerse de forma especial con eso. Al lado de eso existen aún innumerables fenómenos que muestran nítidamente cuán poco creyentes son, pues, los así llamados fieles. La creencia no esta viva en ellos.

Mensaje del Grial de Abdrushin


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